“Aconcagua cada vez es más visitado por gente mayor e inexperta”

Así lo afirmó Ignacio Rogé, director del equipo de médicos que presta servicios en el cerro, en una temporada que ya se cobró seis vidas.

Tras cada alerta de temporal o cada aviso de andinistas en emergencia, el primer equipo que se alista para prestar socorro es el de los cuatro médicos que se desempeñan en el cerro Aconcagua. Advertidos por la Patrulla de Rescate y el cuerpo de Guardaparques en primera instancia, la tarea de los galenos en alta montaña es decisiva en momentos en que el límite entre la vida y la muerte es casi imperceptible.

Un aspecto que perciben con cierta preocupación los profesionales sanitarios que año a año trabajan en el cerro es que en cada temporada se incrementa el número de personas mayores e inexpertas que, junto a sus expediciones, intentan conquistar la cumbre y, obviamente, pagan muy alto el precio de su osadía. Los médicos que durante la temporada permanecen en el cerro han aprovechado su estadía para estudiar científicamente algunos problemas de salud que tienen estrecha relación con la aclimatación a la altura.

De este modo, dentro de algunos meses, desde Mendoza verá la luz una investigación sobre hipertensión y que aborda los efectos que pueden sufrir las personas que padecen esta patología si deciden afrontar la aventura de ascender el coloso (ver aparte).

SOS EN ALTURA. Servicios Médicos Aconcagua es la empresa tercerizada que desde hace tres años realiza la prestación sanitaria en altura. En caso de emergencia, el equipo dirigido por el pediatra Ignacio Rogé e integrado por 23 profesionales médicos acompaña a los rescatistas si la urgencia lo permite o mantiene contacto permanente con ellos por radio, quedando a su cargo la tarea de asistir o instruir a otras personas para que asistan a los deportistas en apuros.

Esta temporada –que ya cuenta con seis víctimas fatales– no ha sido nada fácil para los cuatro médicos de guardia que prestan servicio en altura. Sin embargo, desde el cuerpo sanitario afirman que no se trata de ningún récord dramático ni de situaciones que no se hayan afrontado antes. "No se trata de ningún récord fatal ni mucho menos, ya que hemos tenido temporadas en que seis fallecimientos se han dado en pocos días. Es la realidad de la montaña y del riesgo que conlleva este deporte", explicó Rogé. "Lo importante es trabajar en la prevención y saber que existen muertes que son evitables", enfatizó el médico.

REAL VALENTÍA. Para el equipo sanitario de Aconcagua, muchas veces es la tozudez del propio deportista la que le juega en contra. Ya que, por los tiempos y vencimientos de permisos, por temor a perder la inversión económica que hicieron –que en ocasiones es abultada– o por considerar poco valiente no asumir los límites físicos, no prestan atención a los primeros síntomas de que las cosas no están bien.

"Siempre digo que en la mayoría de las muertes hay un culpable y que, por lo general, es el propio fallecido. Ninguna de las enfermedades de altura son intempestivas, sino que llevan un tiempo prudencial de agudización, y tomándose a tiempo son cuadros plenamente reversibles", detalló Rogé. Así, el especialista señaló que tanto el congelamiento de extremidades, uno de los males más comunes en el cerro, como los edemas pulmonares y cerebrales presentan síntomas que, en los peores de los casos, son desestimados por los deportistas.

"El congelamiento se manifiesta por un cambio progresivo y gradual en la sensibilidad de las extremidades. Primero, el paciente siente un hormigueo que se va transformando en parestesia, que es cuando ya casi no existe sensibilidad. Además, va cambiando la coloración de la piel: primero es rojiza y con los días se torna morada, pero no es algo de un día para otro", afirmó el galeno.

"Lo mismo ocurre con otros cuadros, como los edemas, que presentan indicios previos por los cuales el paciente comienza a sentir cansancio, tos, dificultad para respirar, cefaleas y vómitos, entre otros síntomas", explicó Rogé. De este modo, para los médicos es de vital importancia que los deportistas sean sinceros y afronten sus limitaciones.

Estudio científico

Aprovechando su estadía en altura, los doctores de Servicios Médicos Aconcagua han iniciado un estudio científico único en su género y que está relacionado con la respuesta de los enfermos hipertensos a la altura. Justamente, esta idea nació durante una temporada en que la primera víctima fatal del cerro, justamente, fue una andinista española en Confluencia a causa de un accidente cerebrovascular (ACV) provocado por un cuadro de hipertensión. Para su publicación, la investigación debe contar con el relevamiento sanitario de 2.000 andinistas que hayan subido el cerro. Por eso, se prevé que los primeros resultados podrían estar listos en los próximos meses.

Los muertos

- Ana Guerra (50), española, fallecida el 27 de noviembre a causa de un ACV en Confluencia, a 3.380 metros de altura. - John Watcher (54), estadounidense, falleció el 27 de diciembre a raíz de un edema pulmonar. Presentaba congelamiento de miembros cuando emprendía el descenso luego de hacer cumbre. - Vars Heinz (63), alemán, falleció el 1 de febrero a raíz de una caída. - Robert Huggins (64), australiano, falleció el 14 de febrero por congelamiento. - Thomás Pavelec (38), checo, falleció el 14 de febrero a raíz de congelamiento. - Lies Zenk Bomarz (50), polaco, falleció en La Canaleta, el 14 de febrero.

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