"El acompañamiento", una de las obras que es sensación en la temporada de teatro

"El acompañamiento", una de las obras que es sensación en la temporada de teatro
El viernes, en la sala Amigos de Merlo, volvió a subir a escena la obra de Carlos Gorostiza. Los actores son Alberto Rodríguez Saá y Carlos Ferreyra.
El grupo TIM desarrolla un nuevo fin de semana de teatro en la sala Amigos de Merlo. El viernes abrió la agenda "El acompañamiento", que es protagonizado por los actores Alberto Rodríguez Saá y Carlos Ferreyra. Esta noche es el turno de "Las de Barranco" y mañana cierra la cartelera con "La hormiga Tomasa".

El viernes cuarenta y cinco minutos antes del inicio de "El acompañamiento", los actores salieron del camarín para recorrer la pista y realizar una prueba piloto. El primero en salir fue Alberto, relajado pero concentrado. Más atrás, después de peinarse a la gomina, llegó Carlos.

El Acompañamiento pasó una vez más por la sala Amigos de Merlo. Frente a un público variado, en edades y ciudades, los protagonistas Alberto Rodríguez Saá y Carlos Ferreyra representaron la obra de Carlos Gorostiza, que ya es un éxito en la villa turística. Pero, más allá de la historia y la ovación final, ¿cómo es el detrás de escena?, ¿cómo se integró el ex gobernador a las filas del TIM?

La directora del TIM (Teatro Independiente Mercedes), Adriana Bazzano, destacó los minutos previos al arranque porque son momentos para reencarnar en el personaje y recordar bien su historia: “Los actores siempre salen antes para ver el escenario, controlar los movimientos y repetir alguna escena que sienten que necesitan ensayar nuevamente. A veces se hace la obra entera, pero en este caso no, porque ya tienen mucho rodaje”, explicó.

Mientras, Alberto y Carlos practicaban la entrada, Bazzano recordó los primeros momentos del ex gobernador en el TIM: “Al principio fue difícil, para mí también porque tenía que dirigirlo, decirle qué tenía que hacer. Una vez él opinó sobre la obra y yo le contesté que la dirección la hacía yo. Él tomó el rol de alumno y yo el de profesora, y eso ayudó mucho porque partió con cierta humildad, sabiendo su relevancia nacional. Y a nivel grupal también fue complicado, hasta que el resto de los chicos lo vieran de manera natural, porque no sólo es la obra, sino que Alberto asiste a las clases de taller, donde practicamos otras cosas, como entrenamiento actoral. Y fue muy bueno conocer su sensibilidad, la verdad que nos devolvió lo que le pasaba”, relató la directora.

El volumen del sonido, la intensidad de la luz, la ubicación de los elementos (mesa, sillas, etcétera) o el maquillaje de los personajes fueron algunos de los detalles que los técnicos ajustaban mientras Bazzano señalaba la evolución de El Acompañamiento.

“Entre función y función hubo una gran mejora. Alberto creció muchísimo, y Carlos también, porque es un trabajo en conjunto, no individual. Entonces, los dos fueron complementándose y armando una relación que llegó al público. Con el tiempo están más parejos. Y emocionalmente, los personajes son lo más aproximado a lo que yo creo que deberían ser estas dos personas, porque el autor habla de dos individuos que tienen una historia, toda una psicología. Y uno tiene que armar, en ese pedazo de obra, la vida de ellos.

Hasta que llega el momento de la orden: “Listo chicos, si quieren pueden irse atrás así largamos”, dijo una Bazzano conforme y satisfecha con la práctica de Rodríguez Saá y Ferreyra.

Minutos más tarde, el trabajo de meses en las tablas del TIM y la dedicación de sus integrantes, reflejaron en escena un verdadero acompañamiento de directores, técnicos y actores que como resultado obtuvieron aplausos, sonrisas y admiración por parte de los espectadores.

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