Así denunció Cristina Marín, integrante de la entidad “Lof Laf Keneche”m que en lengua Mapuche significa “Gente del Lago”, en relación al entorno familiar de las mujeres y varones violados en nuestra ciudad.
Cristina Marín, que integra la entidad Mapuche “Lof Laf Keneche”, se definió como “una persona que hace 17 años que trabajo en el acompañamiento de las víctimas de acoso sexual, tanto a ellas y ellos como así también a las familias”.
Agregó al respecto que “el acompañamiento a las familias no existe de parte de las entidades que debieran ocuparse de los casos”. Las razones de estas ausencias, según manifestó Marín es porque “la gente que está al frente de las entidades, son técnicas, saben teóricamente mucho, pero no caminan los barrios, no tienen relación con las familias”.
Sobre los casos de violación, Marín precisó que “hoy las víctimas se animan a denunciar, hecho que antes no sucedía, pero aún así, los casos de acoso o violación de varones, es poco difundido y denunciado”.
Mi trabajo es en base al esfuerzo propio, lo hago porque fui víctima y sé bien que secuelas y sentimientos se viven, acotó Marín y agregó que “realizo charlas en colegios de nivel medio, los chicos y chicas responden muy bien”, sostuvo.
Asimismo, “mi trabajo de charlas lo hago en clubes, policía, en cada charla surgen debates muy buenos”, precisó.
Con la propia experiencia vivida, Marín confesó que “no se revierte nada, es algo que te acompaña toda la vida, en algunos casos con secuelas mayores, no sólo en las víctimas, sino en el entorno, en su familia”.
Sobre el crecimiento de casos, Marín sostuvo que “no se puede hablar de estadísticas, ya que, antes no se denunciaba como hoy, entonces se sabe más, pero en el caso de varones violados, es mayor el rechazo a denunciar”.
Como ejemplo recordó que “en uno de los casos, el padre de la niña violada, sufría ataques de pánico y, vi en todos estos años, que no existe acompañamiento a las familias de las víctimas”, concluyó
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