Cuando Héctor Méndez se vio excedido por los temas y las presiones y dejó la presidencia de la Unión Industrial Argentina, la salida alternativa de transición fue la elevación del vicepresidente primero, Miguel Acevedo al cargo.
Acevedo muestra en su estampa la calma de este tránsito hasta el mes de abril. En dos meses de gestión “de mantener el equilibrio y la palabra empeñada, tranquilizar a todos con el cumplimiento, para que la UIA siga trabajando, porque es una corporación que no para”.
De secretario a presidente, De Mendiguren comentó este acuerdo de alternancia que hay en el poder de la UIA, por lo cual a “su” grupo le correspondía la sucesión. “Tuvimos algunas diferencias, tuvimos varios candidatos, hicimos una elección interna y finalmente quedé yo como presidente para el próximo período”.
La perspectiva se da en estos términos para el futuro presidente, “es un momento difícil el que se da en estos años, pero vemos una oportunidad en la que la industria puede recuperar y mantener el crecimiento que vino teniendo, por eso hay que saber ver lo que es necesario corregir, pero nunca tentarnos con las viejas políticas, consolidando el rumbo, que al campo y a la industria nos permitió la consolidación”. En esta mirada conciliadora, el dirigente resume su condición para acceder a ese lugar de privilegio, “creo profundamente en el equilibrio. Yo como ciudadano voto y elijo autoridades y como dirigente empresario, lo que tengo que hacer es construir el mejor puente posible con quien tiene la responsabilidad de gobernar, con quien elige la gente y en todo lo que esté a mi alcance lo voy a intensificar”.
A su tiempo, Acevedo apuntó ante LA OPINION de manera exclusiva que “hoy la economía tiene una dinámica propia, prescindiendo de la política, la economía está bien y tengo la esperanza que eso continúe y veo buenos años para la Argentina en ese contexto internacional”. Es por esto que actualmente “el tema que más preocupa a los industriales es el tema de la inflación, lo cual influye en la planificación de inversiones, pero también hay ciertos sectores que apuestan, los más dinámicos”. Sin embargo se encargó de apuntar que serán todos los sectores productivos y políticos los encargados de trabajar con el objetivo de bajar los niveles de inflación, para normalizar la actividad y planificación nacional.
Para De Mendiguren, “si hacemos las correcciones que hay que hacer, lo cual tiene que ver más con no dejar que caiga la competitividad, con la garantía de un crecimiento en dos años del 14 por ciento, el futuro se ve bastante bien”. El futuro presidente, a partir del próximo mes remarcó que al parecer ninguno de los presidenciables quiere volver a discutir sobre economías de mercado rabiosas, por lo tanto “creo que no se va a cambiar el rumbo”, a grandes rasgos, haya o no cambio en la dirigencia ejecutiva nacional.


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