Las acechanzas para concretar el trasvasamiento de aguas del río Negro al Colorado existen

Las acechanzas para concretar el trasvasamiento de aguas del río Negro al Colorado existen
Si los estadistas rusos en las décadas de los años 20 al 30 hubieran leído con detenimiento el contenido de la obra titulada “Mi Lucha”, cuyo autor fue un ex cabo del ejército austríaco y que con los años llegó al poder en Alemania y desató la segunda guerra mundial, no se hubieran sorprendido como les ocurrió en 1941, cuando los tanques de los ejércitos nazis llegaron hasta Stalingrado.
Es que Adolf Hitler, ya en aquella obra, anticipaba que Alemania debía conquistar un gran espacio territorial, en búsqueda del espacio vital, acorde a sus pretensiones de gran potencia. Ni más ni menos que esos territorios debían ser arrebatados a la Unión Soviética, y por las armas, para germanizar las tierras y usufructuar sus recursos naturales.

Esta introducción que puede parecer exagerada y con visos de fantasía, no lo es tanto, si se piensa por un instante que el principal recurso natural de Río Negro es el curso de agua homónimo, codiciado, por lo menos en gran parte de su caudal, por la vecina provincia de Buenos Aires, no por desear volúmenes que le pertenecen en el área sur del partido de Patagones, sino para succionar otros volúmenes adicionales y beneficiar la cuenca del Colorado, que es una cuestión totalmente distinta.

Y como consecuencia contribuir al desarrollo de áreas extra provinciales como es el norte del partido de Patagones, el vecino partido de Villarino, zonas limítrofes de La Pampa y solucionar la crítica situación generada por la falta de agua para la ciudad de Bahía Blanca.

Ya lo hemos dicho en otras ocasiones, este proyecto viene de lejos. Hay algunos trabajos de la ex empresa de Agua y Energía Eléctrica que mencionaba esa posibilidad y también existen trabajos realizados en el mismo sentido por Domingo Pronsato, que estuvieron durmiendo desde años, aunque fueron reactualizados a partir del año 1976, a poco de ocurrido el golpe militar que derrocó al gobierno de Isabel Martínez de Perón. Ocurrió entonces que sectores políticos y empresarios, mas una importante prensa regional correspondiente el hinterland de Bahía Blanca, en acuerdo con sectores de los gobiernos bonaerense y nacional, volvieron a reactualizar la alternativa de este emprendimiento. Es así que en octubre de aquel año el Ministerio del Interior llamó a una reunión de titulares de las carteras de obras públicas de las provincias signatarias del acuerdo del Rio Colorado, que se celebró en la capital federal. Allí totalmente fuera de agenda con la presencia del Ministro Albano Harquindegui, que comandó el operativo, se introdujo la cláusula que dejó abierta la posibilidad de transferir volúmenes del río Negro al Colorado para solucionar los problemas de salinidad de este curso de agua y aliviar los períodos donde desciende su caudal y dificulta las tareas en el valle bonaerense.

Está demás decir que la maniobra -que sentó un muy peligroso precedente bajo el imperio de la fuerza, o por lo menos una indiscutible presión-, provocó una generalizada indignación en la opinión publica de la provincia que obligó al gobernador militar Contraalmirante Aldo Luis Bachman a requerir la renuncia de su ministro de Obras Públicas que resultó el chivo expiatorio de la maniobra.

En esta misma línea argumental de defensa de los intereses rionegrinos, apenas restaurada la democracia la legislatura provincial rechazó en todos sus términos el tratado firmado en Buenos Aires y en especial la cláusula referida al eventual trasvasamiento por ser contraria al orden jurídico y a lo que establece la ley de agua, y como respuesta a la decisión inconsulta del gobierno de facto.

En aquella sesión tuvo una destaca actuación la hoy legisladora Ana Piccinini.

Hasta hoy, todavía, muchos comprovincianos están convencidos que las acechanzas sobre el trasvasamiento no existen, que se trata de un tema superado y que nuestro sistema republicano nos resguarda, así como la vigencia de un sistema federal y la autonomía de las provincias.

Lamentablemente esa confianza en el estado de derecho es una ingenuidad, por lo menos cuando se trata de conflictos interprovinciales, que por supuesto se generan por diferencias de intereses y que no se solucionan con el empleo de las fuerzas acorazadas como quiso hacer Hitler en la búsqueda del espacio vital para Alemania, sino que ahora se emplean procedimientos mas hipócritas y silenciosos, y en apariencia menos violentos, como por ejemplo acudir a los estrados y judicializar los entredichos, una manera de llevar las provincias chicas al matadero, indefensas, en beneficio de las provincias grandes.

Hay que tener presentes ejemplos concretos y uno de ellos es verdaderamente aleccionador. Mediante las resoluciones de la Suprema Corte -ámbito permeable ayer y hoy a las influencias políticas- el alto tribunal decidió adjudicar una extensión de 200 mil hectáreas de territorio rionegrino con existencia de petróleo a la provincia del Neuquén en la zona del meridiano 10. Ese hecho ocurrió en la década de los años 70 cuando gobernaba la vecina provincia Don Felipe Sapag, amigo desde el año 1951 del presidente de la Nación, en ese momento, General Alejandro Agustín Lanusse, quien cuando era capitán fue detenido a Neuquén, después de una asonada fallida contra Perón , y entonces recibió ayuda de la familia Sapag. Con un solo golpe de teléfono las solemnes señorías fallaron para el lado del caballo del comisario y así nos fue.

Algo parecido les sucedió a los pampeanos, cuando Mendoza, operó aguas arriba del río Atuel y condenó a media provincia de La pampa al arenal, el desierto y la sequía, hasta hoy. Ellos también reclamaron ante la justicia y llegaron hasta la Suprema Corte, infructuosamente. Mendoza, una provincia de las anteriores a la Nación, tuvo importantes padrinos y el robo del agua quedó consagrado. ¿Pueden imaginarse los rionegrinos si en determinado momento se plantea un litigio por las aguas del Negro, entre nuestra provincia y Buenos Aires, lo que puede ocurrir, si el tema se judicializa y llegamos hasta la Corte Suprema?

¿Quien ganará la pulseada? ¿David o Goliat? ¿Una provincia periférica con 600 mil habitantes y un padrón electoral insignificante o la poderosa Buenos Aires con un cuarto de la población Argentina y con millones de votos capaz de decidir por si misma una elección nacional?

Ahora, mientras ese momento puede llegar, y desde hace varios años, los ideólogos del trasvasamiento han regresado por sus fueros y están concentrados discretamente en ir formando o preparando a la opinión pública a favor de la reinstalación del tema para que haya un gran debate para reclamarle a Río Negro una parte adicional del río, porque mientras ellos tienen sed, los rionegrino desaprovechan el agua que se va directo al mar.

Mientas tanto se sabe que el ex intendente de Bahía Blanca , Christian Bretenstein, es el actual ministro de la Producción del gobierno de la provincia de Buenos Aires, quien al muy poco tiempo incorporó a CORFO, la autoridad del regadío del valle bonaerense del Colorado, a su área de competencia.

A partir de allí, ya lo dijimos en otras oportunidades, CORFO es la nave insignia de los promotores del trasvasamiento, y sus técnicos son los más entusiastas divulgadores de la necesidad de construir esa gigantesca obra que permita transportar los volúmenes del Negro a la cuenca del Colorado. Como síntesis y para no abundar en mayores detalles nos remitimos a la edición del diario “La Nueva Provincia” del 16 de febrero del corriente año, donde se trataron extensamente los problemas de la cuenca del Colorado y se deja expresa constancia de expresiones formuladas por el señor Carrizo Fierro, integrante del Consejo Regional de la Ley del Sudoeste Bonaerense, quien dijo al finalizar una reunión de productores de la zona”.

Finalmente se insistió en "gestionar ante el PROSAP por el proyecto de riego para Villarino Norte y Patagones sur, que incluye el trasvasamiento del río Negro al Colorado”.

Agrego también que “… el proyecto tiene dictamen favorable por el estudio de pre factibilidad realizado desde el ministerio de la Producción. El PROSAP ya notificó que es viable. De todos modos, para concretarlo debe esperarse la solicitud de Asuntos Agrarios y de CORFO que ahora dependen del Ministerio de la Producción”.

Pero hay otras novedades sobre los intentos de trasvasamiento. A fines de 2013, llegó a Viedma un grupo de técnicos pertenecientes a una consultora contratada por la arquitecta Graciela Oporto, influyente funcionaria del Ministerio a cargo de De Vido para organizar unas denominadas jornadas de planificación del espacio de la zona del río Colorado, que tuvieron lugar en Viedma, en Río Colorado y en la localidad pampeana de La Adela. Y que contaron con la participación de técnicos y funcionarios del Departamento Provincial de Aguas, la Secretaría de Planeamiento y otros organismos provinciales.

En las deliberaciones se trataron temas varios y se respondió a un cuestionario elaborado por los consultores. La sorpresa mayor, absolutamente inesperada estuvo en la última reunión plenaria. El cuestionario fue adulterado por los visitantes y se introdujo una pregunta clave, referida a que querían conocer las opiniones de los cuerpos técnicos de la provincia sobre un eventual trasvasamientos de los cupos del Negro al Colorado.

La atinada respuesta de los funcionarios fue que el tema no estaba incluido en la agenda de la provincia de Río Negro. A los pocos minutos los integrantes de la consultora itinerante enviados por un organismo nacional, pusieron pies en polvorosa para nunca mas volver. Es decir que en referencia a este tema del trasvasamiento cabe aquello de que “las brujas no existen, pero que lay hay…las hay” (APP)

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