Las motos protagonizan casi el 40% de los accidentes viales en las calles de Mar del Plata. Las víctimas, mayormente, son jóvenes de entre 18 y 35 años que en muchos casos quedan en estado vegetativo “permanente” o bien con una o varias extremidades amputadas.
Digital CameraAl menos el 60% de la tarea del Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur (Inareps), uno de los centros de rehabilitación más completos de la región, está abocada a la recuperación de jóvenes víctimas de accidentes de tránsito a bordo de motovehículos.
Si bien las estadísticas indican que durante los últimos años mermó la cantidad de víctimas fatales en siniestros viales (aunque aseguran que la cifra sigue siendo elevada), en paralelo se incrementó notablemente el número de personas que quedan en estado vegetativo o bien con extremidades amputadas.
LESIONES GRAVES
Fuertes lesiones en el cráneo; dedos, manos, brazos y piernas amputadas; fracturas expuestas y contusiones cerebrales que generan serias secuelas psicofísicas, son algunas de las consecuencias más comunes que se producen entre jóvenes que sufren accidentes en moto.
Los pasillos y pabellones del Inareps, ubicado en Ruta 88 kilómetro 1,5, están sobrepasados de este tipo de pacientes, derivados en mayor medida del Hospital Interzonal General de Agudos (Higa).
“Cuando se construyó este Instituto teníamos la epidemia de la Polio; hoy tenemos otra epidemia: la accidentología”, dijo el director del Instituto Mario Ricciuto, al referirse al “fuertísimo incremento” de lesionados a partir de accidentes a bordo de motovehículos.
Desde la Subsecretaría de Control informaron que en los últimos años creció considerablemente la cantidad de motos en circulación en las calles de Mar del Plata -se estima que hay unas 110 mil- y advirtieron que en casi el 40% de los accidentes están involucradas las motos.
Esta epidemia del siglo XXI, como la definen los especialistas, va en franco crecimiento. Los controles resultan “insuficientes” y el número de motos y víctimas se incrementa mes a mes. A partir de las fuertes lesiones, la vida de cientos de marplatenses cambia de un día para otro; aunque en buena parte de los casos las secuelas son tan graves que resultan irreversibles. La tarea “cuerpo a cuerpo” del personal que trabaja sobre la rehabilitación y el apoyo de la familia, son las claves para la evolución del tratamiento.
EPIDEMIA DEL SIGLO XXI
El director y la directora asistente del Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur, Mario Ricciuto y Laura Valente respectivamente, compartieron detalles acerca del crecimiento de la accidentología en Mar del Plata, problemática que para la institución constituye hoy “una epidemia” del Siglo XXI en la ciudad.
El progresivo incremento de siniestros de motos llevó al Inareps a “cambiar el perfil prestacional” durante el último tiempo. Hoy, al menos el 60% de la tarea que se realiza en este instituto de rehabilitación, está abocada a la recuperación de jóvenes que sufrieron accidentes viales.
“La transición epidemiológica, que muestra cómo van cambiando las patologías, nos está marcando hoy es que estamos frente a una epidemia de accidentes de tránsito en las cuales la discapacidad es muy severa y se da en edades muy tempranas”, explicó en primer término la directora asistente de este establecimiento que se afianzó como un instituto modelo a nivel regional y nacional para la rehabilitación de discapacidades motoras.
En detalle, Valente precisó que los pacientes “rondan los 20 años” y “el 100% tuvo un accidente de moto sin casco: quedan con una secuela gravísima que lleva mucho tiempo recuperar o que a veces no se recuperan”.
Así, la médica fisiatra del Inareps advirtió que “muchos de esos pacientes no se recuperan y quedan en estado vegetativo”. “Es una realidad muy lamentable y una epidemia que no tiene acciones fuertes de prevención. El reflejo de eso lo vemos todos los días con los chicos tan jovencitos que llegan al Instituto con importantes lesiones”, alertó.
MÁS MOTOS = MÁS ACCIDENTES
En el año 2000 había tan solo 18 mil motos en circulación en el partido de General Pueyrredon, según estadísticas del Municipio. La cifra llegó a 41 mil en el 2008, ascendió a 51 mil al año siguiente, y en menos de tres años se duplicó. Actualmente se estima que hay unas 110 mil motos que transitan por la ciudad, es decir, casi un 650% más que hace 13 años.
En el marco de los operativos que habitualmente se realizan, la cantidad de motos secuestradas por diferentes infracciones viene en alza este año. En 2010 se incautaron 1431; en el 2011 un total de 889; en 2012 más de 1200 y en lo que va del 2013, Tránsito secuestró ya 1400 motovehículos.
Así, disminuyó la cantidad de accidentes fatales en la ciudad pero el resultado de la imprudencia más el altísimo crecimiento de motos en circulación, es uno solo: más accidentados con amputaciones, lesiones cerebrales y casos irrecuperables. La vida de cientos de marplatense cambia para siempre cada año debido esta problemática que, en materia de salud, constituye una nueva epidemia que aún no encuentra solución.
LA VIDA DESPUÉS DEL ACCIDENTE
La capacitación con la que hoy cuentan médicos fisiatras, quinesiólogos, terapistas ocupaciones, psicólogos y psiquiatras permitió mejorar el trabajo de rehabilitación que se lleva a cabo en la ciudad.
Sin embargo, los pacientes amputados, con secuelas cerebrales o bien aquellos que quedan en estado vegetativo, son aún un desafío para las instituciones de salud. En muchos casos, tras el siniestro en moto y los trabajos de recuperación, el joven regresa a su casa con una discapacidad, lo que obliga a su entorno familiar a iniciar una nueva y difícil etapa, además de refaccionar la vivienda para adaptarla a su situación después del accidente.
“El entorno familiar tiene que estar adiestrado para poder sostener a ese paciente en la casa, y eso se logra a través de la internación domiciliaria, porque lamentablemente muchos de esos pacientes quedan en estado vegetativo permanente”, advirtió la directora asistente del Inareps.
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Para ello, el Instituto cuenta con vehículos y un equipo de gente exclusivo para atender a esos pacientes en su casa durante toda la semana. En promedio, siempre hay unos 25 jóvenes que deben seguir su tratamiento en casa; mientras que el promedio de internados en el Inareps roza habitualmente los 60 pacientes.
“Se estudian en la casa las adaptaciones que se tienen que hacer, con el menor costo posible, porque hay que amoldar el espacio a la discapacidad”, explicó Mario Ricciuto, director de la institución.
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En la misma línea, aclaró que cuando se trata de una familia con escasos recursos para reformar su vivienda y adaptarla a la discapacidad de la víctima de accidente de tránsito, “se trabaja con los Municipios de la región para obtener los recursos suficientes que permitan realizar estas remodelaciones”.
“Entonces con el paciente te queda poco para trabajar y lo más fuerte es con la familia, enseñándoles como cuidarlo. El amor y el acompañamiento de su familia es casi el 100% del tratamiento”, completó Laura Valente.
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