Se accidentaron en el río y la madre pidió que la “dejen ahí”

Se accidentaron en el río y la madre pidió que la “dejen ahí”

Ocurrió el fin de semana cuando una mujer, sus hijas y una amiga de ellas cayeron en el río Chalía, en la zona rural de Tres Lagos. La chica mayor, de 19 años, contó cómo y por qué debieron dejar a su madre abandonada durante toda la noche: “Nos dijo que nos fuéramos porque pensó que se iba a morir”.

“Nos fuimos porque mi mamá dijo que nos fuéramos porque se iba a morir”. Esa fue la frase de la chica de 19 años, que junto a sus hermanos menores debió dejar a su madre accidentada dentro de una camioneta que cayó en el río Chalía, de la zona de Tres Lagos.

Gabriela recordó lo sucedido con lágrimas que cayeron sobre sus lastimadas mejillas cuando habló con la corresponsalía de La Opinión Austral, en el hospital de El Calafate, donde ella y su madre permanecen internadas.

El sábado a la tarde, “Anita” Bolque (como la llaman en Gobernador Gregores), junto a sus tres hijos menores y la amiguita de una de ellas viajaba desde su localidad a la estancia turística “El Cóndor”, en la zona del Lago San Martín.

La idea era visitar a su hermano Juan Carlos, con quien habían hablado telefónicamente (la estancia tiene teléfono satelital) y pasar allí el fin de semana.

“Me dijo que me iba a ir a visitar y que preparara el asadito, pero no me avisó cuando salió para la estancia, así que yo no sabía nada que estaban viajando. Me enteré del accidente un día después” dijo Juan Carlos Bolque a este diario.

A poco de pasar por la localidad de Tres Lagos y al cruzar el puente ubicado sobre el río Chalía, en la ruta provincial 31, la camioneta se cayó al río. 

Ana no sabe explicar aún hoy qué fue lo que ocurrió. En el lugar no hay rastros de frenadas que indiquen una alta velocidad o algo similar. La mujer dice no poder recordar los hechos. 

Los médicos tienen la hipótesis que pudo haber sufrido una baja de presión arterial, lo que le hizo perder el control de la camioneta.

El vehículo se fue a un costado del angosto puente, quedando con sus cuatro ruedas hacia arriba, y su techo en el agua.

Este año el deshielo viene atrasado. De lo contrario el Chalía habría estado con un gran caudal y la historia habría tenido otro final.

La mujer quedó golpeada severamente y atrapada. Su hija Gabriela que viajaba en el asiento del acompañante rompió el parabrisas. Lo hizo con sus manos y su cabeza. La chica de pequeño porte tiene los rastros de los cortes causados al romperse el vidrio delantero de la camioneta. Una mano vendada con puntos, una herida infestada, y escoriaciones en su rostro hablan por sí solos.

“Rompí el vidrio y saqué a mi hermano de 7, a mi hermana de 14 y a su amiga que tiene 16. Intentamos sacar a mi mamá, pero no pudimos” contó Gabriela.

La chica comentó que mientras unos salían a la ruta a pedir ayuda, sin que pasara ningún vehículo, los otros intentaban ayudar a la mujer.

Cerrando los ojos, y con una voz muy baja, la mujer le dijo a su hija mayor que se fueran a pedir ayuda, que caminaran, porque ella se iba a morir.

Los chicos caminaron más de dos horas en dirección a la estancia a la que iban a visitar. Llegaron a la estancia “Los Cerros”, que estaba deshabitada y donde se quedaron para no seguir caminando a oscuras.

Entraron a una casa de la estancia donde durmieron. La chica de 14 años prendió fuego y pudieron calefaccionarse. Al otro día encontraron para hacerle un té al chico de 7 años.

“Nos fuimos a buscar ayuda, porque mi mamá me dijo que nos fuéramos porque se iba a morir, pero yo sabía que iba a estar bien, mi hermanito estaba mal y lloraba, pero yo le decía que no llorara porque mamá estaba bien”, siguió contando Gabriela.

Era la tarde del domingo y nadie había llegado a la estancia, como esperaban los chicos que sucediera, para así tener a alguna persona que los ayudara a rescatar a su madre.

Ana Bolque ya había pasado toda la noche en la camioneta volcada, apretada y con varias lesiones.

Los ocupantes de un vehículo que pasó por el lugar alcanzaron a divisar la camioneta volcada, lo que marcó el comienzo del operativo de rescate que comprendió a la Policía y ambulancia de Tres Lagos, y después a las ambulancias del hospital calafatense.

Los chicos se encontraron con su madre cuando una camioneta policial los pasó a buscar a la estancia y vieron que estaba con vida en una ambulancia.

Los menores no tuvieron lesiones, por lo que ya se encuentran en Gobernador Gregores.

Ana tiene una fractura de hombro, por lo que tiene que ser intervenida quirúrgicamente, y para lo cual el hospital espera la llegada de prótesis que le deben colocar para ayudar a soldar correctamente los huesos, lo que se espera ocurra en estas horas.

Gabriela tiene heridas cortantes y golpes, de los que se mejora rápidamente, sin perder movilidad en ninguna de sus extremidades.

Comentá la nota