Acalorada protesta de padres frente al gremio universitario

Un reclamo pacífico en Pasaje Tres Arroyos 538, para que los docentes vuelvan a las aulas de las Escuelas Medias, derivó ayer en una fuerte polémica entre padres y dirigentes de Aduns.

Una protesta de padres frente al gremio Aduns, que tenía por objetivo reclamar el retorno de las clases en las escuelas dependientes de la UNS –esta semana se cumple, en total, un mes de inactividad en todo el año- derivó ayer en una situación que tomó ribetes tensos e inesperados para ambas partes.

La convocatoria se inició pasado el mediodía en la sede de Pasaje Tres Arroyos 538, cuando los manifestantes reclamaron con palmas “que vuelvan las clases”.

En momentos en que salieron los sindicalistas Sergio Zaninelli y Dante Patrignani, uno de los papás, Gabriel Luna, se apostó en la puerta de la sede gremial y les impedía el paso de manera simbólica, “hasta que los docentes no se comprometieran a volver a las aulas”.

El episodio dio lugar a una serie de discusiones muy acaloradas entre padres y docentes de Aduns, cada uno de los cuales defendía sus derechos.

“Tengan un gesto de grandeza y vuelvan al colegio porque está en juego el derecho de nuestros niños. A ustedes lo único que les importa es el dinero, nadie habla de los chicos”, se quejó Leonardo Bentancor.

“Piden el 40% de incremento salarial, algo que saben que es imposible. Ninguno de nosotros (por los padres) hemos recibido un aumento de esa naturaleza y si no nos presentamos a nuestros trabajos se nos despide al momento”, continuó.

“Apoyamos el reclamo, posiblemente sea justo, pero no a través de un paro que deje a los chicos sin la posibilidad de recuperar el tiempo perdido. Los más chiquitos deberán hacer nuevamente la adaptación al jardín; los de la primaria no pudieron jurar la Bandera y para los del secundario es un perjuicio terrible”, dijo.

Zaninelli reiteró palabras señaladas días atrás: “Es el Estado quien debe garantizar la educación”, por lo que dijo que ambos sectores no pueden estar en “veredas opuestas”.

“Esto es una ofensiva de un sector contra otro que no allana una solución”, indicó, para reconocer que, posiblemente, un 40% de incremento resulte mucho, “aunque es de esta manera, y no de otra, como se logran las cosas”.

Más tarde, en dos oportunidades Patrignani despertó la indignación de los presentes.

En un principio, luego de admitir que las clases perdidas “no van a recuperarse” y luego, cuando defendió la medida de fuerza. “Con un paro se derrotó a (Juan Carlos) Onganía”, comparó, generando un abucheo generalizado.

Otro momento caliente sucedió cuando los padres se quejaron por supuestas presiones del gremio para impedir que los docentes envíen tareas por mail a sus alumnos.

“Le pedí a la señorita de mi hijo que nos oriente, que nos mande deberes, pero se negó rotundamente y es porque ustedes no la dejan”, criticó Carolina Mauri, con su chiquito de 6 años.

“Te equivocás –respondió Mónica Martínez, del gremio- si la maestra no va a trabajar no es por una presión nuestra, sino de sus compañeros. Ella tiene derecho a laburar”.

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