Seguro. Belgrano volvió a mostrar la seguridad de antes. Casi gana el partido.
Los jugadores necesitaban el voto de confianza. Más allá del triunfo 1-0 ante Vélez el fin de semana anterior, el rendimiento del equipo no era el mejor. Había perdido por momentos el criterio para jugar, el foco antencional de la primera jugada como aquel principiante conductor que se distrae cuando le habla el acompañante. Entonces, el Pirata venía doblando ancho (achicando tarde los espacios) y frenaba de golpe, dudando en decidir quién iba a marcar en forma escalonada.
Ayer, en Avellaneda, Belgrano volvió a agarrar fuerte el volante. Nada de manejar con una sola mano con el codo sobre la ventanilla. Se notó en la prestancia de Esteban González más Lucas Pittinari al medio y la complicidad de Guillermo Farré por la derecha.
Eso generó seguridad atrás. El Ruso Zielinski hizo de instructor. Le marcó los tiempos del semáforo: cuando esperar, cuando poner primera y acelerar despacio, sin desprender del todo el embrague para no abastarse. Y los suyos le hicieron caso. Volvieron a ser un equipo corto para presionar en campo adversario sin dejar tanto espacio a las espaldas.
Belgrano supo qué calles elegir. Es cierto, Racing pudo herirlo, pero el Pirata nunca perdió los estribos. Volvió a hacer cambio de luces en las bocacalle, puso el guiño para llevar el partido a su terreno.
Otro semblante. La puesta en escena del equipo puede compararse a la de River (el PT), San Lorenzo o Vélez. Ese equipo concentrado, que no distrae en nimiedades. Atento a la captura de los rebotes y dispuesto a achicar espacio hacia los costados.
Orden. Esa palabrita que tanto repite todas las semanas el Ruso Zielinski ayer volvió a cristalizarse desde el juego.
Necesitaba Belgrano volver a sus bases. Ponerse el cinturón de seguridad, llevar la marcha a punto muerto, sentir seguridad en las manos y la determinación para cruzar al rival en una ruta con la autorización de la doble línea.
No es que antes el Celeste estaba metido en un embotellamiento infernal, pero en su auto había empezando a sentir algunos ruidos. Como si las piezas (el nivel individual de los jugadores) se hubiera resentido y eso se reflejaba a nivel colectivo.
Pero el Ruso les metió un cambio de aceite. Se sintieron cómodos desde la propuesta. Belgrano volvió a ser ese equipo ordenado, conocedor de sus virtudes y defectos que tanto lo ha ayudado.
Mantuvo la calma de aquel que va a una Academia de manejo. Que no se desespera ante el ruido y sabe que debe mirar más allá de la trompa del coche para no chocar. Y andar serenito, a lo Belgrano.
El puntito de visitante. Belgrano volvió a sumar afuera. En su última salida de Córdoba había caído 2-0 ante Newell´s, por la 4ª fecha.
Van dos sin caer. El Pirata acumula dos juegos sin perder: venía de vencer 1-0 a Vélez en el Gigante. Ayer el equipo mostró buen juego.
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