El sujeto, de 43 años, fue detenido. Hacía vestir como mujer a la nena, e incluso le pintaba los labios. Amenazaba a la pequeña con mandar a la cárcel a su madre si lo contaba.
Allí básicamente se sustenta una incipiente investigación que ayer salió a la luz en los tribunales capitalinos, mediante Cámara Gesell presididas por la jueza Lucrecia Martínez Llanos y la fiscal Aída Farrán Serlé.
Del relato de la menor se desprende que el concubino de su abuela vive en la parte delantera de un predio y ella, con su madre y un hermanito, en los fondos.
Contracara
Hasta allí, por años, el panorama reflejaba dos hogares con familias que convivían y cuando la madre de la niña no estaba, ésta pasaba a la casa de los abuelos para desayunar o almorzar.
Lo que no relucía puertas afuera era que con frecuencia, el concubino de la abuela llamaba a la nieta de 9 años a la casa; y de allí la conducía a la habitación.
Jamás ni la madre, ni la abuela, ni hermanos, advirtieron que entre cuatro paredes el sujeto violaba a la menor, advirtiéndole que de relatar aquellas prácticas a alguien, él la enviaría a la cárcel a su mamá.
Amenazas
Ante las funcionarias, la niña describió con suma frialdad todas las poses y juegos a los que era sometida por el personaje, de 43 años.
No conforme, desde hace varios meses éste no solamente vejaba a la menor. También empezó a vestirla como mujer adulta y a pintarle los labios, a lo cual la menor no podía negarse porque desconocía todo cuanto sucedía en derredor, pero sí recalcó (ella) que le dolía.
Una tarde, el individuo antes de vejarla le propuso: “Quiero que hagas lo mismo con mis amigos”, es decir sugirió a la niña entregarse a los amigos.
Como todo suceso, hay un principio y un fin: tanto se habrían acentuado aquellas prácticas que el sujeto solía besar en la boca a la menor, sin importar el lugar, menos la gente.
Sorprendidos
Justamente, fue el tío de ésta quien vio al hombre besar en la boca a la pequeña y de inmediato se lo reveló a su madre.
La mujer no perdió tiempo. En menos de 48 horas, acudió ante un organismo de seguridad e interpuso la denuncia.
La primera medida de la jueza Martínez Llanos fue la Cámara Gesell de la víspera.
Después de escuchar la cruda historia en boca de la menor, la fiscal Farrán Serlé solicitó la inmediata detención del hombre.
Prima facie, le enrostraría el delito “abuso sexual con acceso carnal”, más los articulados concerniente a “corrupción de menores y amenazas”, según trascendió de fuentes judiciales.
En forma simultánea, las funcionarias ahora asignarán a la menor para ser asistida por expertos en psicología.
El panorama se torna más que delicado, ya que ambas familias dijeron ignorar lo que sucedía en la habitación del hombre.
“Mi abuela andaba en la vereda. Regaba, veía las plantas. O bien tomaba mate con las amigas”, habría deslizado la víctima a lo expertos que la entrevistaron hasta el mediodía.
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