Absolvieron a Julieta Montenegro por haber asesinado a su pareja en “legitima defensa”

En un juicio en el que se advirtió una destacable celeridad y tras escuchar atentamente el alegato de las partes, el tribunal de enjuiciamiento por unanimidad, dictaminó la absolución de Julieta Montenegro en carácter de autora del homicidio culposo contra su ex pareja, Gabriel Otero.
“Fue lo único que podía hacer para defender su vida y la de sus hijos”, indica el fallo preliminar que versa sobre la defensa legítima con la que actuó la mujer al momento de asestar el único golpe de cuchillo, el cual hirió fatalmente al hombre. “Todavía no caigo, estoy muy contenta”, relató la mujer, quien recuperó automáticamente su libertad.

A las 10.30, la fiscal Angélica Carcano comenzó a alegar contra la imputada Julieta Montenegro, pues entendió, tal como lo había anticipado al comienzo del juicio, que la mujer, lejos de ser la víctima, era la agresora de Gabriel Otero. “Sin dudas, hemos presenciado a lo largo de las audiencias un relato conmovedor. Pero, lo cierto es que nunca se va a poder reconstruir la historia completa porque tan sólo tenemos a una de las dos personas involucradas con vida. Por eso, vamos a dejar de lado los elementos subjetivos y nos vamos a centrar en los elementos objetivos”, sostuvo Carcano por parte del Ministerio Público Fiscal.

A partir de allí, la reconstrucción del hecho se centró en informes psicológicos y forenses para explicar cuál fue el estado psicológico de Julieta al momento de los hechos. Así, Cárcamo invirtió los roles e indicó que la pelea de la pareja no había surgido por los celos de Gabriel, sino por constantes insinuaciones y provocaciones de la mujer hacia el varón. “Quien tenía una personalidad violenta no era específicamente Gabriel Otero”, destacó la fiscal, quien caracterizó al hombre como un ser pacífico y de “poca reacción”.

Por otro lado, Carcano le achacó a la imputada que los informes psicológicos han determinado que “Montenegro tiene una memoria selectiva”, es decir, que “recuerda lo que le conviene y no lo que no le conviene”. Además, la pericia psicológica hizo hincapié en la falta de arrepentimiento que mostró la imputada.

Más allá de adherir a los planteos de la Fiscala, el abogado querellante Roberto Díaz advirtió: “Esto es un caso de violencia de género, pero de ella hacia él”. Por su parte, Díaz alegó que Gabriel presentó varios cortes en los calzoncillos, en la remera y en la oreja, producto de cuchilladas y arañazos.

La defensa

Por otro lado, el abogado defensor Carlos del Mármol le recordó a la Fiscalía y a la querella que Gabriel no era “tan pacífico”, dado que la misma madre del fallecido confesó que el muchacho le había pegado a la imputada en otras oportunidades. Incluso, en frente de amigos en común. “Es obvio que estamos frente a un hecho de legítima defensa porque si realmente lo hubiera querido matar, no le hubiera apuntado al hígado; hubiera tratado de esconder el cuchillo, cosa que no hizo; hubiera tratado de limpiar la escena del crimen, cosa que no hizo; no hubiera salido a pedir ayuda, tal como nos cuentan los testigos”, arremetió del Mármol, quien no dudó en ir un poco más lejos aún: “De lo único que podemos culpar a Julieta es que ella se tendría que haber dejado pegar hasta morir, ¿de eso la vamos a acusar?”.

El fallo

Por unanimidad, el Tribunal, integrado por los jueces Rafael Lucchelli, Patricia Reyes y Patricia Asaro sopesó los alegatos, las pruebas y los testimonios y entendió que Julieta acuchilló a su ex pareja “en legítima defensa”. Para ello, entre otras cosas, se tuvo en cuenta la diferencia de tamaño corporal de la pareja, puesto que el varón superaba en 30 centímetros y treinta kilos a la mujer. Además, el lugar donde se produjo el asesinato no permitía escapatoria para la joven. Y, lo más importante, que Julieta terminó con el rostro destrozado producto de los puñetazos.

Por eso, Lucchelli indicó que “era lo único que podía hacer” Julieta en ese contexto para proteger su vida y la de sus hijos.

De este modo, el caso diluyó la cuestión de violencia de género para hacer hincapié en todo lo relativo a la legítima defensa. “Si en vez tratarse de una mujer, se hubiese tratado de una pelea entre hombres, siendo uno de ellos de similar contextura que Julieta, el resultado hubiera sido el mismo. Acá no hubo violencia de género porque los hechos de violencia eran aislados”, sostuvo Del Mármol.

El caso

El 21 de julio, tras festejar el Día del Amigo y luego de una serie de peleas y discusiones, Julieta y Gabriel regresaron al hogar. Las versiones más firmes indican que, luego de una escena de celos, él le rompió el celular y luego comenzó a golpearla.

La autopsia dictamina que el muchacho terminó con las manos lastimadas al producirle una serie de traumatismos en el rostro a la mujer. En esta situación “y para defender” su vida y la de sus hijos, ella tomó un cuchillo de la mesada y lo blandió hasta asestárselo en la zona abdominal. No obstante, el corte fue profundo y Gabriel murió horas más tarde, puesto que el arma blanca había comprometido órganos vitales y ocasionado la pérdida de gran cantidad de sangre.

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