Vecinos de la localidad de Arturo Seguí y Villa Elisa se contactaron con REALPOLITIK y denunciaron que, desde hace más de una semana, el agua potable de la zona perdió su calidad de incolora, inodora e insípida, y en su lugar ahora circula con tonalidades oscuras y mal sabor.
Vale recordar que incluso, hace poco tiempo, algunos de los delegados de estas localidades fueron sindicados de iniciar campañas de recolección de pilas para luego arrojarlas sin más en canteras, contaminando el agua de las napas con varios tipos de metales pesados, como cadmio, cromo, mercurio, plomo, zinc, manganeso y litio, que son sustancias que pueden afectar la salud de los seres vivos.
Por otro lado, también recientemente, el relleno de canteras estuvo en el ojo de la tormenta. Desde entonces, no es secreto para nadie. Con solo observar el tránsito sobre la avenida Arana y calles paralelas puede comprobarse el pasaje de decenas de camiones cargados con material de las cavas.
LA DENUNCIA QUE QUEDÓ EN LA NADA
Vale recordar que a finales de 2013, la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata formalizó una demanda contra Aguas Bonaerenses Sociedad Anónima (ABSA) por presunta contaminación de la cuenca del Arroyo del Gato como consecuencia de la “falta de tratamiento” de líquidos cloacales.
La demanda se fundamentó tras el reclamo de vecinos de las localidades del norte de la ciudad, quienes revelaron que existe “una ausencia absoluta de tratamiento de los residuos cloacales, lo que contaminó el curso de agua” que atraviesa los partidos de La Plata y Ensenada.
Como elemento de prueba, en la demanda, se presentó un estudio realizado en el que se detectó presencia de coliformes fecales en una proporción mayor a 25.000/ml, cuando la cantidad autorizada no debe pasar los 5.000/ml.
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