Absa admite las denuncias por agua salada y cierra dos pozos

Son los que abstecen a las zonas de Villa Castells y Policlínico
Dos pozos de abastecimiento de la red domiciliaria de Aguas Bonaerenses fueron desactivados como consecuencia de su alta concentración salina. Las perforaciones de Villa Castells y el Policlínico, cuestionadas por los vecinos en los últimos días por proveer agua notoriamente salada, quedaron fuera de servicio por decisión de la empresa, que afirmó que su eliminación será compensada por un mayor aporte de otras bombas ubicadas en las inmediaciones.

Ante las quejas de numerosos usuarios del norte y el este del casco urbano platense, la firma que procesa y distribuye el agua corriente en la Región había asegurado que el fluido era “perfectamente potable”; pero ayer admitió que “en sectores puntuales de La Plata hay algunas perforaciones de abastecimiento que se hallan cerca del frente salino” -masa de agua de origen marítimo que avanza tierra adentro, a gran profundidad, al retraerse las napas-, “lo que puede tener alguna influencia en estos pozos, utilizados habitualmente para atender la mayor demanda que se registra en época estival”.

Los voceros aclararon que “es el caso de las perforaciones de Villa Castells y de 1 y 70, que ya sacaron de circulación. Por este tipo de fenómenos es que dentro del plan de acción de ABSA se encuentra incluida la ampliación de la planta potabilizadora de Punta Lara ‘Donato Gerardi’, que permitirá revertir la situación”.

Los primeros en denunciar la salobridad del agua que entrega la empresa que depende del estado provincial fueron, el viernes pasado, los vecinos de la localidad de Villa Castells, entre las calles 10, 12, 498 y 503; según expresaron, allí el sabor del agua siempre fue ligeramente diferente al normal y la acumulación de sarro en caños y grifería es un problema histórico, pero “nunca se había llegado al punto de este verano”. Luego se sumaron reclamos desde la zona del Policlínico, Gonnet y Ringuelet.

analisis

En Aguas Bonaerenses aclararon que “personal idóneo está analizando permanentemente todos los pozos que bombean agua directamente a la red y se encuentran ubicados en las áreas en las que el frente salino pudiera haberse desplazado hacia el interior del ejido urbano platense”.

Actualmente, el agua que se consume en los hogares de la ciudad proviene en proporciones similares del Río de la Plata y el acuífero subterráneo Puelche, mezclándose en las cañerías. Este último, sobreexplotado en las últimas décadas como consecuencia del aumento en la población, viene bajando su nivel y perdiendo presión; la consecuencia inmediata es que las otras napas -reservas de agua formadas bajo tierra por la infiltración natural de lluvia- buscan ocupar su lugar.

Contenidas en mantos de arena o limo -de acuerdo con lo que se las llama “confinadas” o “semiconfinadas”-, en nuestra región existen seis napas: la más superficial es la llamada “freática” o epipuelche, altamente contaminada, que se ubica desde la cota cero hasta los diez metros de profundidad. La siguen el acuífero “Pampeano”, de mediana calidad, que yace entre los 10 y 40 metros, semiconfinado a presión; el “Puelche”, compuesto por arenas finas y medianas, se extiende entre los 40 y 70 metros; el “Paraná”, salado, entre los 70 y 160 metros; y los dos “Olivos”, también salados, que se hallan entre los 160 y 400 metros por debajo del nivel del mar.

El “Puelche” es una de las reservas de agua dulce más importantes del mundo, con 300 billones de litros. Llega desde la bahía de Samborombón hasta Rosario, y fue la fuente exclusiva de agua en nuestra región hasta 1955, con estaciones de bombeo en los parques San Martín y Saavedra.

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