Hay quejas generalizadas por la injerencia y el predominio que busca imponer el macrismo en las listas de distritos clave. El martes habrá una reunión cumbre en el Congreso, donde el partido fijará postura.
La relación en Cambiemos entre el PRO y la Unión Cívica Radical (UCR) por el armado de las listas en los principales distritos electorales toca por estas horas picos máximos de tensión.
Los radicales braman y hacen catarsis entre sí por lo que consideran una “avanzada” del macrismo respecto de la imposición de liderazgos en boletas de provincias de peso.
Además de Capital Federal y provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe encabezan esos cortocircuitos.
En nuestra provincia, la disputa sigue abierta y con tendencia a profundizarse: la colisión de pretensiones exhibidas por los dos principales socios del armado no encuentra, por ahora, puntos de contacto.
A nivel país, la UCR renueva 24 de sus 38 diputados nacionales y tres de los nueve senadores que posee. El PRO cuenta con 41 diputados.
La idea de los líderes radicales es mantener el actual poder de fuego en la próxima composición parlamentaria frente a un macrismo que se muestra determinado a menguar los números actuales.
En Córdoba, para respetar el estado actual en Diputados, el radicalismo debería renovar las tres bancas que obtuvo en 2013.
Sin embargo, el PRO presiona para quedarse con dos lugares, lo que le restaría una banca a la UCR y le sumaría una al macrismo frente a la cosecha de cuatro años atrás.
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