Lo dijo una de las tres personas del Sempro que intervinieron en el presunto caso de la joven poseída. Detalló todo lo que vivieron esa noche tras el pedido de auxilio
Están habituadas al contacto con las emergencias y con las situaciones críticas, a eso se dedican y para eso se prepararon. Pero lo que vivieron un chofer de ambulancia, una enfermera y un médico luego de asistir a una joven presuntamente poseída los dejó conmovidos, a tal punto que algunos de ellos debieron recibir atención por parte de sacerdotes que hablaron con ellos y bendijeron al vehículo con el que trabajan. El Diario logró dialogar con uno de esos tres integrantes, que prefiere mantener el anonimato, pero revivió lo que sufrieron un par de noches atrás.
“En un momento ella abrió los ojos, hablaba muy despacito, y decía que le dolía todo el cuerpo. De pronto pidió que rezaran por ella, en ese momento le subieron las pulsaciones y se empezó a retorcer para atrás. A pesar de ser pequeña y delgada, la chica era sujetada por unos cinco o seis policías de las piernas y nuestro personal de los hombros; de golpe las pulsaciones bajaron de nuevo”, explicó el miembro de Sempro.
Leé la nota completa en la edición papel de este jueves de El Diario de La República.
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