Durante ese tiempo planeó el diseño, la confección y el traslado del exhibidor de tortas. Su objetivo: reabrir la causa para demostrar su inocencia. Hoy está aislado en el Pabellón 4.
Neuquén > Dos meses le llevó a Luis Aboy planear su espectacular fuga que semanas atrás lo puso fuera de la Unidad de Detención 11: el diseño, el armado y el traslado del exhibidor de tortas. En 60 días el condenado por el doble homicidio de las hermanas Buamscha armó el artilugio que le permitió burlar la seguridad de penal provincial y, desde afuera, exponer pruebas para reabrir la causa y demostrar su supuesta inocencia.
Pero la calle le duró poco. Tras un gran trabajo del Grupo de Recaptura del departamento de Delitos, Aboy fue atrapado en una vivienda del Oeste y luego alojado en una celda de aislamiento.
En tanto ayer la fiscal de Cámara de Zapala, Sandra González Taboada, pidió que Aboy sea trasladado a una cárcel de máxima seguridad, donde su custodia no quede en manos del Servicio Penitenciario Provincial. Sugirió como destino la Unidad Federal 9, ubicada en pleno centro neuquino.
Actualmente, Aboy pasa sus horas solo, con apenas una frazada y un colchón sobre el piso del cuarto destinado a las visitas íntimas del Pabellón 4, de la U11. Sin leer diarios o escuchar la radio, permanece sin contacto alguno pensando, tal vez, en el plan que lo sacó de la cárcel pero que no le dio tiempo a lograr su objetivo: probar su inocencia.
Tras ser recapturado, Aboy quedó alojado en una habitación de cuatro por cuatro metros, ubicado frente a la celaduría del Pabellón Seis. La “celda de aislamiento” tiene apenas un ventiluz elevado, un pequeño baño y ningún mueble.
Fuentes cercanas a la causa explicaron que tras su detención, el sábado por la tarde, Aboy contó algunos detalles de su fuga. Dijo que comenzó a armar el plan dos meses antes y que su intención era reabrir la causa –el doble crimen de las hermanas Olga y Teresa Buamscha– con pruebas que le permitan demostrar su inocencia.
Relocalización
La fiscal de Cámara de Zapala, Sandra González Taboada, pidió que Aboy sea trasladado a una cárcel de máxima seguridad y sugirió la Unidad Federal 9 de Neuquén capital.
Esto, por advertir que el condenado es de “alta peligrosidad”, no acepta “mandatos judiciales” y ya concretó dos fugas. La fiscal cree, además, que existe el riesgo de que Aboy lo intente nuevamente.
Taboada pidió que no se cuente con el Servicio Penitenciario Provincial, a raíz de la sospecha que recae sobre dos guardiacárceles, a quienes se los investiga por el presunto delito de favorecer la evasión.
“Resulta inapropiado que se mantenga ejecutando su pena en el mismo lugar donde sus favorecedores y compañeros prestan servicios”, sostuvo.
Por el momento Aboy permanece detenido en la U11, hasta que los jueces de la Cámara en Todos los Fueros de Zapala resuelvan el planteo que presentó ayer la fiscal Taboada.
En noviembre pasado, esta Cámara decidió rechazar la petición del fiscal Marcelo Jofré de trasladar a Aboy a la U9. Pero es de esperar que, con esta nueva y polémica fuga, la resolución sea otra.
Aboy se evadió de la Unidad de Detención N° 41 de Junín de los Andes, el 26 de octubre de 2011. Un año después fue recapturado.
Se evadió por segunda vez de la Unidad 11, ubicada en el barrio Parque Industrial de la ciudad de Neuquén, el pasado 18 de septiembre.
Entonces la familia de las hermanas Olga y Teresa Buamscha asesinadas pidieron su captura y traslado a la U9.
Diez días después, policías del Grupo Recaptura de Delitos concretaron la detención de Aboy en la toma Esfuerzo.
“Entiendo que la conducta asumida por Luis Alberto Aboy en dos ocasiones en el lapso de menos de un año permite inferir que intentará profugarse nuevamente, demostrando su falta absoluta de interés a los mandatos judiciales”, sostuvo Taboada.
La Cámara en Todos los Fueros de Zapala deberá resolver en los próximos días si hace lugar a su pedido.
Aboy fue condenado a prisión perpetua por los homicidios de las hermanas Buamscha, asesinadas a puñaladas en marzo de 2005, en Junín de los Andes.
Se negaron a declarar los tres presos
Neuquén > La jueza de Instrucción Ana Malvido, que subroga a su par Marcelo Benavides, interrogó ayer a los tres presos que son investigados por la evasión de Luis Aboy de la U11; y los tres optaron por el silencio. Ellos son Mariano Obreque, Héctor Garrido y Andrés Faría.
Los dos primeros habrían participado de la confección del mueble y fueron los responsables de trasladarlo por el interior del taller hasta dejarlo en manos de los dos guardiacárceles involucrados.
El tercero habría sido el que gestionó la venta del mueble y contrató al fletero para que lo vaya a buscar a la cárcel y lo traslade hasta una vivienda del oeste neuquino.
Lo mismo ocurrió el viernes cuando los cabos Eduardo Romero y Eduardo Abel Ríos, dos de los cinco guardiacárceles que pasaron a disponibilidad, se negaron a declarar. Siguen vinculados al proceso, mientras se sigue una investigación interna sobre el accionar de la Policía dentro de la Unidad 11.
El subjefe de la Policía, Adolfo Liria, afirmó que es probable que el arco de responsabilidades se amplíe. Dijo que se revisa la responsabilidad que le cabe al personal que estuvo a cargo de la Seguridad el día de la fuga, y también del jefe de la U11, Claudio Pérez.
Las llamadas por la recompensa
Neuquén > Alrededor de 50 llamadas chequearon los investigadores hasta dar con Luis Aboy el sábado, en la manzana 8 de la toma Esfuerzo. “Se corroboró un dato tras otro”, dijo ayer el comisario Adolfo Liria.
Una de esas llamadas fue realizada al Comando Radioeléctrico por la mujer que lo delató. Aportó información precisa que permitió a los policías interceptar a Aboy en la zona y luego capturarlo.
Por esa captura, ayer la fuerza gestionaba reconocimientos y felicitaciones a los policías de Delitos que trabajaron de lleno en la causa y lo atraparon. También se encontraba en trámite el pago de la recompensa prometida.
Según fuentes con acceso a la investigación policial y judicial, la mujer que supuestamente accederá ahora al pago de los 50 mil dólares que ofreció el gobierno provincial es cercana al hombre que “aguantó” a Aboy en su casa, por ser nada menos que la esposa de su hermano.
De acuerdo a lo revelado a La Mañana de Neuquén, entregó a Aboy al sólo efecto de cobrar el dinero. Ella no tiene antecedentes, pero sí su cuñado. Es decir, el hombre que permitió que se escondiera en su casa. Estuvo detenido en la U11, donde se cree que conoció al prófugo del mueble, y luego recuperó la libertad.
Comentá la nota