Sobre las 23 horas del sábado la tranquilidad de una apacible noche se quebró repentinamente con el insistente ulular de sirenas de móviles policiales que, desde diversos sectores de la ciudad, acudían hacia la Seccional Segunda donde, aparentemente, se producía un intento de fuga de algunos de los internos en la dependencia.
Si bien la situación logró controlarse en contados minutos, se supo que la situación de riesgo fue provocada por dos reos de apellidos Córdoba -quien ya cuenta con una fuga desde otra dependencia policial- y Uribe, otro hombre conocido en los ámbitos policiales y judiciales.
Luego de una escaramuza interna, uno de ellos logró iniciar un principio de fuego con su colchón lo que, a su vez, agravó la situación para el personal que se encontraba en la dependencia -lo que devino en el pedido de apoyo- ya que según el protocolo de acción, se debe evacuar a los otros internos por la humareda provocada que puede ser peligrosa y, obviamente, el escaso personal que actúa durante las guardias.
Resguardada la situación que podría haber generado un intento de fuga y aireada la dependencia de la humareda por el intento de fuego, que pudo haber sido provocada para generar el tumulto que permitiera alguna fuga, el personal de la Seccional Segunda volvió a direccionar a calabozo a Damián Córdoba, mientras que Carlos Antonio Uribe fue derivado a la Alcaidía local.
Cabe destacar que conocedores del material ignífugo de los colchones, los reos habían reunido una serie de prendas personales para lograr el fuego necesario o la humareda que permitiera generar el caos en la comisaría, pero la rápida respuesta del personal con equipos de matafuego propios evitó situaciones más serias, tanto en lo que respecta a la integridad física de los presos como a la posibilidad de escape.
De esta manera y mientras continuaban ayer las actuaciones en la Seccional Segunda por este hecho de la noche del sábado, se sucedían otras varias intervenciones por situaciones de robo en su jurisdicción; la que pareciera ser otra intentona de fuga fue abortada rápidamente tanto por la actuación propia del personal de guardia como por el apoyo que, inmediatamente conocido el alerta, provino de todas las otras dependencias policiales de la ciudad.
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