Aborígenes de La Primavera levantan el reclamo de las avenidas porteñas

La comunidad Qom de Formosa fue intimada por a levantar el bloqueo que realizaban en la intersección con Avenida de Mayo por quinto día seguido. El lunes se van a instalar sobre la Plazoleta del Monumento al Quijote.

Aborígenes formoseños de la etnia Qom levantaron en la tarde del sábado el piquete que habían instalado hace cinco días en la avenida Nueve de Julio luego de firmar ante autoridades policiales un acta que los intima a desalojar el sitio.

Los manifestantes acordaron liberar el tránsito en la zona ante la promesa gubernamental que de esa forma podrán iniciar un diálogo con las autoridades nacionales para buscar una solución al conflicto en Formosa.

Los policías entregaron ayer a los manifestantes una notificación judicial de la fiscalía 4 de la ciudad para advertirles sobre la contravención que cometían al impedir el paso de vehículos. Fuentes de la comunidad que lleva adelante una huelga de hambre dijeron que ayer se presentaron agentes de la comisaría cuarta con una "intimación al desalojo".

"Los policías entregaron una notificación judicial y nos dijeron que si queríamos dialogar teníamos que dejar la avenida o por lo menos liberar un carril", añadieron los voceros.

Los aborígenes, que están acompañados por activistas de partidos de izquierda, señalaron que la notificación se realizó "con dos testigos, uno de los cuales es un chico en situación de calle que suele comer con la comunidad" en el piquete.

Asimismo, los manifestantes se mostraron preocupados porque tras la notificación judicial la Policía instaló "carros de asalto al costado de la avenida".

Los aborígenes de Formosa, que trajeron a Buenos Aires su protesta ante la falta de soluciones a los reclamos por tierras que planteó en su provincia, continuaban ayer encadenados y cumplieron su sexto día en huelga de hambre.

El reclamo

La demanda indígena cuenta con el respaldo de agrupaciones de izquierda, del premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel, y de organizaciones humanitarias, como Amnistía Internacional.

El martes pasado, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) exigió al Estado que "adopte las medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad física" de los miembros de la comunidad "La Primavera".

Los aborígenes acampan desde fines del año pasado en plazoletas del cruce de las dos avenidas, en el centro de la ciudad, cuyo tránsito cortaron el lunes, después de que un grupo de ellos y su cacique comenzaran una "huelga de hambre" para exigir "justicia".

Díaz sostuvo que la jefa del Estado se niega a atender los reclamos de los aborígenes "para proteger" al gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, a quien acusan de permitir la apropiación de más de mil hectáreas de tierras.

La comunidad toba, que se asienta en un territorio de Formosa limítrofe con Paraguay, afirma que el gobierno provincial le ha usurpado 1.300 hectáreas de tierras en violación a la Constitución argentina y las leyes que protegen los derechos de los pueblos originarios.

Además, exige "procesamiento y castigo" a los responsables de la represión desatada el pasado 23 de noviembre, cuando un integrante de la comunidad indígena y un agente de la Policía formoseña murieron en un enfrentamiento desatado cuando la fuerza de seguridad intentó desalojar por la fuerza la carretera que bloqueaban por su reclamo de restitución de estas tierras.

La comunidad toba "La Primavera", formada por unos 4.200 indígenas, es uno de los aproximadamente 30 pueblos originarios que perviven en Argentina, y que reúnen en total a unas 600.000 personas, según cifras oficiales, aunque entidades sociales aseguran que pueden llegar a los tres millones.

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