El cacique denunció que discriminan a su pueblo por ser de una facción política que no responde al oficialismo. Según la autoridad aborigen, el delegado municipal le dijo: “Pedile a Romero que venga y te arregle el problema”.
“Primero me cortaron el comedor de la comunidad, después los bolsones y las tarjetas sociales y ahora el agua. Mi hija tiene un chico desnutrido y también le cortaron el bolsón alimentario. Ya me cortaron todo. No tengo de qué vivir. Acá no llega ningún bolsón desde que reclamamos por nuestros derechos. Pero no nos puede amenazar con dejarnos sin agua, porque en el medio están los chicos. Yo entiendo que somos diferentes políticamente, pero con los chicos no se joroba. ¿Qué pasa si se muere alguien? Me dice que si tengo roto el tanque de agua que lo vaya a ver a Juan Carlos Romero, que fue quien lo puso. No puede ser que a uno le tengan que contestar de esta manera. Vivimos amenazados”, se quejó el cacique.
“Estamos hablando de una cosa seria. Nos hacen sufrir con el agua. De la delegación municipal, que depende de la Intendencia de Embarcación, nos dicen que no tienen nada que ver. ¿Qué somos animales? ¿Quién se ocupa si no es la Municipalidad? Hoy los chicos tienen que ir con mugre a la escuela porque no hay agua para bañarse. No tenemos respuesta del delegado municipal. Hacemos un montón de notas, pero no hay respuesta de nada. Nos dejan de lado porque somos contrarios, esa es la verdad”, argumentó Vázquez. “Yo les voy a enseñar. Ahora que tomen agua sucia y meada”, es lo que le dijo el delegado municipal José Luis Fernández, cuando el cacique insistió en sus reclamos.
“El problema nació cuando fui a reclamar a la radio del pueblo. Al delegado municipal no le gustó. Pero él no me daba ninguna solución y yo tengo que conseguir agua para mi gente. Yo como cacique tengo que dar una respuesta y van a ser tres meses sin agua. A otras comunidades cuando se quedan sin agua les llevan en camión, pero para nosotros nada. Estamos muertos de sed, pero no les importa. No se dan cuenta de que perjudican a todas las familias y, sobre todo, a los chicos y eso da mucha impotencia”, agregó la autoridad aborigen.
“Se castiga a los chicos, que son más de 70, y eso da mucho dolor. Yo pienso que juega con nosotros. Hay comunidades con menos necesidades que en seguida piden algo y les mandan colchones y alimentos, pero para nosotros nada. Por eso tengo un dolor muy grande. Vengo del monte a las 12 y no tengo ni para bañarme. No podemos lavar la ropa. Los chicos van a la escuela y tienen que ir sucios. Es como un maltrato que nos hacen porque en política no estamos con ellos”, finalizó Carlos Vázquez.

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