Abocado a la “caza de brujas”, Cassinotti tiene paralizado el IOMA

Abocado a la “caza de brujas”, Cassinotti tiene paralizado el IOMA

La nueva dirección de la segunda obra social del país lleva al organismo a un cuello de botella. Es que, abocado a la “caza de brujas” de la gestión anterior, Cassinotti se aisla y caotiza la estructura.

La nueva conducción del IOMA no parece tener como prioridad la normalización de las prestaciones en el organismo y se aboca casi con exclusividad a la “caza de brujas” de la gestión anterior que le garantice títulos positivos en los medios de comunicación o, al menos, indulgencia.

El titular del organismo, Sergio Cassinotti, un hombre con experiencia en el rubro, habida cuenta de su paso por la obra social de UPCN -presidió la obra social de la Unión Personal Civil de la Nación y su respectivo plan privado Accord Salud desde el año 2002 hasta el 2013, además de una larga trayectoria gerenciando diversas consultoras especializadas en Administración de Sistemas de Salud-, aparece aislado y desconectado del funcionamiento.

Mientras tanto, los más de 2 millones de afiliados, que la convierten en la segunda obra social del país, empiezan a padecer las consecuencias de la inacción. Son varios los proveedores que intentaron comunicarse con el titular de IOMA para lograr, de mínima, gestos de buena voluntad para saldar pagos atrasados y comprometerse a seguir prestando servicios. La respuesta es siempre el silencio.

En una situación similar se encuentra el personal, virtualmente aterrorizado por la caza de brujas que, temen, redundará en despidos o cese de contratos. “Ellos vienen del sector privado y se manejan de otra manera”, explicó una fuente consultada por este portal, frustrada tras varios intentos por comunicarse con la cúpula.

Una postal del momento se pintó hace pocos días, cuando se decidió “escanear” los códigos de los medicamentos oncológicos para transparentar los procedimientos de compra. La dificultad radicó en que existe un solo escáner en la obra social bonaerense, con lo cual los plazos de entrega pasaron de 20 a 90 días. Las consecuencias para los afiliados son extremadamente graves.

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