“Alguna vez soñé con este concierto pero no imaginé que así sería”. Con un Orfeo desbordado, el cantante se lució y disfrutó de un show redondito. Repasó su carrera y su último trabajo, Abel.
A las 21.58, con Hasta aquí y Tiempo empezó uno de los shows más esperados, el que agotó hace dos semanas las localidades. “Desearía que todos ustedes tuvieran la oportunidad de ver cómo se ven todos ustedes. Es tremendo ver lo que estoy viendo en este momento”, dijo agradecido y generando un clima íntimo agregó: “Alguna vez soñé con este concierto pero no imaginé que así sería”, aseguró emocionado.
Todo esta en vos, Sueño dorado, Cactus y Quisiera llegaron en cascada de hits. Los éxitos de Sueño dorado abrieron el concierto antes de despuntar algunas canciones de Abel, el nuevo trabajo. Es que este show forma parte de la gira que recorre las canciones que le valieron el Gardel de Oro, y también el disco previo, Reevolución.
Peregrinos, Solo y Quien pudiera sonaron antes de la primera novedad: Lo que soy.
Alguna vez, la que más sorprende por estilo en Abel, sonó ante la platea iluminada en azules y un clima de bolerazo fatal. Pero las tablas del Orfeo conocen mucho de estrellas pop y sus gradas no se sorprendieron con los grititos histéricos y las lágrimas de emoción. Por eso la noche de Abel Pintos en el estadio tenía ese pulso de ansiedad desde temprano.
En las horas previas al show esa ansiedad se sentía en las redes sociales, como un latido in crescendo: “Faltan horas para verte”, escribían los fans y el protagonista de la expectativa animaba la previa con fotos del armado del escenario y detalles del almuerzo, la merienda, los regalos que recibió. Esa ansiedad contenida se volcó en una cascada de voces que acompañaron cada canción.
Ya estuve aquí, otra de las nuevitas, encontró al músico guitarra en mano, relajado y confiado sobre el escenario. Mucho se le pregunta por este “alejamiento” del folclore que evidencia el disco nuevo, pero la platea parece no preocuparse y ya se aprendió todas las letras. Como la de A-Dios, un himno que ya es casi tan hit como Aquí te espero, el corte de difusión. A las 23, sonaba Cuantas veces y las luces de los flashes desde la tribuna competían con la pantalla del escenario.
La llave, No me olvides y una canción de las más festivaleras - Halleluja (Aleluya) (con Abel y tres músicos apostados con guitarras en el borde del escenario)- sonaron luego. "Aunque no parezca, desde arriba del escenario yo alcanzo a verlos a todos y a todas", comentó el músico. "Hace dos o tres canciones atrás, vengo prestando especial atención a lo que va pasando en los rostros de todos ustedes y tengo q decir que `mamita`, la verdad", y una lluvia de carcajadas le respondió desde las tribunas.
"La buena noticia es que en ordenes generales, lo que se puede ver, la expresión, me da pensar, me da sentir, que esta noche está a punto caramelo. Y si me permiten, yo creo y pienso que jamás hay que dejar pasar una noche a punto caramelo". Aullidos otra vez.
Una versión muy bailable de Incomparable llegó antes de Aventura, y la presentación de los músicos, anticipando el final.
"Que regresen bien a sus hogares cuando todo esto haya terminado. Especialmente los que hayan viajado, tómenselo con calma que nos quedan muchos conciertos por compartir todavía", se despidió antes de interpretar una versión de Tu voz que arrancó en clave acústica y después movidísima. Con Bella flor dejó el escenario.
En los bises, Abel Pintos agradeció a las bandas que lo precedieron como teloneros y vinieron Aquí te espero y Reevolución. Voló espuma loca desde las primeras filas y un "aguante" que no varió en intensidad durante las dos horas de show.
El final se mezcló en un largo saludo desde cada punto del escenario. Los ojos oscuros de Abel Pintos (los que miran desde la portada del nuevo disco), se reflejaban en miles de pupilas emocionadas en una noche para recordar.

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