La mujer necesita operarse urgente de la vesícula y el organismo regulador le exige que tramite una reafiliación. Informado de la situación, el gerente del hospital San Bernardo la recibirá hoy para tratar de darle una solución.
Mirta Beatriz Marcial, la afiliada que la Obra Social del Personal de la Construcción (Ospecon) desconoce, aún no tiene fecha para operarse de la vesícula. Para peor, ayer, la mujer con su delicado estado de salud tuvo que hacer un raid administrativo pensando en que Ospecon finalmente le autorizaría la cirugía, pero no fue así.
Desde hace seis años que Mirta Marcial está afiliada a Ospecon por medio de su esposo, Ricardo Armando Serrano. Durante este tiempo utilizó la obra social en varias ocasiones para ella y sus seis hijos. Pero resulta que el lunes pasado, mientras se encontraba internada, esperando la cirugía en una clínica ubicada en Reyes Católicos al 1500, la obra social no autorizó la operación.
Tras la nota publicada por este matutino el martes pasado, donde se relatan la injusticia y el maltrato inhumano que está sufriendo Mirta, la llamaron de Ospecon para decirle que debía presentarse con todos los papeles en la Superintendencia, que hable “con el señor Ramón” y que ellos solucionarían el problema. La paciente cumplió, pero el tal Ramón no estaba ni enterado del caso.
Luego de informarse, el hombre le pidió una serie de papeles que, lejos de darle una solución inmediata, le complicaron la mañana. La Superintendencia de Obras Sociales pretende que ella, justo en el momento que necesita operarse de forma urgente, inicie el trámite de “pluriempleo unificador de aportes” para una especie de reafiliación a Ospecon.
De todas maneras, Mirta, esperanzada, lo intentó. Por supuesto que cuando fue a entregar la documentación le pusieron otra traba: faltaba una nota firmada por escribano público. Esto agotó sus fuerzas y dolorida regresó a su casa para hacer reposo.
Sin ninguna respuesta positiva, solo se quedó con que fue temprano a Ospecon, luego a la Superintendencia, después a buscar por un papel a su esposo en una empresa sobre la avenida Artigas al 200, otra vez a la Superintendencia y, finalmente, volvió a Ospecon.
Para más, en las oficinas de Ospecon un empleado le dijo a Mirta: “Señora, nosotros le estamos haciendo un favor a usted así que no tiene nada que decir”. Ante esto, la paciente no se explica cómo es que durante seis años utilizó la obra social sin objeciones y recién ahora le dicen que no es afiliada.
Por otra parte, cuando alguien renuncia o la obra social le da de baja, como es el caso de Mirta, ésta tiene la obligación de brindarle cobertura médica por tres meses más.
Falencias del sistema
Otra falencia del sistema de salud que sale a la luz es que, supuestamente, la mujer, que es empleada doméstica en blanco, tiene asignada de forma automática por el Estado la Obra Social del Personal Auxiliar de Casas Particulares, pero ésta nunca se enteró porque nadie le notificó nada y se confió en Ospecon.
No obstante, cuando estuvo por unas horas internada en el hospital San Bernando, supuesto lugar de prestación de dicha obra social, y le hicieron unos análisis de sangre, el sistema la reconoció como afiliada de Ospecon y no de Casas Particulares.
Anoche, el gerente del nosocomio, Hugo Sarmiento Villa, se comunicó con Marcial para decirle que hoy se acerque hasta el hospital para tratar de encontrar una solución.
“Me dicen que lo mío no es urgente, que no es prioridad ante otros casos, pero lo cierto es que ahora estoy faltando a mi trabajo y me preocupa tener que seguir haciéndolo. Mientras no me operen no voy a estar bien ni voy a poder volver a mi rutina”, señaló Mirta, sentada en el humilde comedor de su vivienda del barrio San Benito, donde recibió a El Tribuno. Agregó: “Es injusto que las obras sociales nos traten así”
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