De jueves a lunes, las madrugadas se convierten en una gigantesca fiesta callejera, en torno a un conocido local de expendio de todo tipo de productos, en avenida Roca y Entre Ríos.
Luego de pasarse toda la noche desvelados por el ruido ensordecedor, los vecinos por la mañana se dedican a limpiar las veredas, adornadas con excrementos, botellas y condones.
Hay infinidad de autos con parlantes en sus baúles, con la música a todo volumen, haciendo retumbar los vidrios de todas las casas de la zona. Además, se estacionan en cualquier parte, y los vecinos no pueden ingresar a sus casas.
No pueden decir nada, porque si se quejan son agredidos.
La fiesta alcanza su climax luego de las 4, cuando cierran los boliches bailables y se arma el gran after callejero.
En la Comisaría Segunda la mayoría de las veces no atienden el teléfono (424-8006), y en otros casos mienten que ya mandarán a alguien.
La protección oficial es más fuerte que las quejas de los ciudadanos.

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