El promedio mensual de hechos aumentó durante el año pasado y se mantuvo en alza en lo que va de 2014. Hubo semanas en que las dos comisarías de la ciudad llegaron a registrar cuatro denuncias por día.
La semana pasada personal de la Comisaría Segunda, conjuntamente con la DDI local, procedió a allanar una vivienda ubicada en Avenida La Plata y Libertad -barrio Norte- de donde secuestraron siete motocicletas, plásticos, repuestos y una gran cantidad de tambores de arranque adulterados. Además, un menor de 15 años quedó a disposición de la justicia por adulteración de numeración (artículo 289 del Código Penal).
Ahora bien, ¿adónde van a parar las motos que sustraen todos los días en Junín? La pregunta no tiene respuestas por ahora, aunque sí algunas especulaciones con cierto grado de certeza. La realidad marca que todos los días hay hurtos y robos de motos en distintos puntos de la ciudad y que la modalidad siempre es la misma: el rodado estacionado en la vereda por algunas horas y a veces minutos, frente la propiedad del dueño, con o sin medidas de seguridad, que termina quedando en manos de desconocidos y con destino incierto.
Fuentes judiciales y policiales consultadas por LA VERDAD indicaron que por el momento no hay una línea de investigación “macro” que abarque el robo masivo de unidades en Junín, aunque todos los días se inician causas por cada hecho denunciado.
Frente a la catarata de expedientes que comienzan a instruirse en cuestión de horas resultaría casi imposible dar inicio a una pesquisa general que permita abordar esta modalidad delictiva en términos más amplios.
“La única conexión entre los hechos es que todos son iguales, es decir que se cometen de la misma forma. Lo que pasa con el rodado después que es hurtado va desde el desarme para la venta de repuestos o la utilización de los mismos en motos de los propios ladrones hasta el uso para cometer otros ilícitos y después abandonar el vehículo en algún descampado”, comentó uno de los voceros.
Una de las hipótesis que trascendió en las últimas semanas es que las partes de las unidades robadas se utilizan en motos que “compiten” en las “picadas” clandestinas organizadas durante las madrugadas y se apoderan de tramos de calles de la ciudad y, principalmente, la avenida de Circunvalación.
Al respecto, nadie se animó a asegurar pero tampoco a rechazar esa teoría. “Puede ser que algunas de esas motos tengan repuestos de procedencia ilícita, pero no tenemos certificado que sea algo general, porque quedaría registrado en los operativos que hacemos en conjunto con la Agencia Municipal de Seguridad Vial”, aclaró un alto jefe policial.
Entonces, nuevamente surge la misma pregunta: ¿Adónde van a parar? Y la lluvias de explicaciones no aportan otra cosa más que confusión o por lo menos adolecen de un “Norte” concreto.
“En una época las llevaban a otros distritos de la zona para reducirlas y vender sus partes en el mercado ilegal, pero ahora no hay datos de que eso esté sucediendo a gran escala; a lo mejor pasa, pero son casos aislados”, argumentó una de las fuentes consultadas por este diario.
Lo cierto es que desde la Policía reconocen el aumento de hechos y la Justicia lo confirma con el número ascendente de causas que se inician a diario, aunque también admiten que existe una suerte de “agujero negro” de hurtos que no se denuncian porque los vehículos carecen de documentación.
La realidad es ineludible, las denuncias de las víctimas se acumulan y la pregunta inicial sigue esperando respuesta de las autoridades: ¿Adónde van a parar las motocicletas que diariamente se sustraen en Junín?
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