Más de 40.000 personas, varadas en Bruselas

Más de 40.000 personas, varadas en Bruselas
La nube volcánica y las consiguientes cancelaciones de vuelos dejaron en tierra, en Bruselas, a más de 40.000 personas. Y en total, en el resto de los aeopuertos cerca de dos millones quedaron afectadas.
El mismísimo presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, tuvo que cancelar un viaje a Roma donde tenía cita con el Papa Benedicto XVI. Tal vez no lo lamentó mucho, habida cuenta de las críticas que habían surgido a su viaje entre los eurodiputados liberales que pedían que Buzek condenara la amalgama que había hecho el Vaticano entre pedofilia y homosexualidad.

Cientos de periodistas que planeaban viajar a Madrid para seguir la cumbre de ministros de Economía de la Eurozona se quedaron tirados en Bruselas.

Ayer no se esperaba que muchos pasajeros, ya avisados, pasaran la noche en los pasillos del aeropuerto de Bruselas. Pero del jueves al viernes si hubo quien durmió tirado en el suelo. Una joven francesa explicaba al canal de televisión belga RTL que todo es cuestión de adaptarse: "Tengo que volver a Marsella pero no sé cuándo. Llevo cuatro días visitando Bruselas y seguiré algunos días más, hace buen tiempo y la gente es simpática".

Otros no se lo tomaban tan bien. Un ciudadano camerunés explicaba que tenía un vuelo de Douala a Lyon con escala en Bruselas, donde se quedó varado: "y podría ir hasta Lyon en tren, pero los trenes están en huelga".

Hubo hasta quien pasó miedo. Un grupo de jóvenes estadounidenses, ignorantes de la erupción del volcán islandés, llegaron al aeropuerto de Bruselas a primera hora de la tarde de ayer. Buscaban el mostrador de facturación de su vuelo cuando se dieron cuenta de que todos los vuelos estaban anulados. Lo primero que pensaron fue en los atentados del 11 de septiembre de 2001 tras los que las autoridades estadounidenses cerraron el espacio aéreo.

Pero del caos también hubo quien sacó provecho. Las conexiones de trenes de alta velocidad a Londres por el túnel que atraviesa el Canal de la Mancha, fueron todo un éxito. Hasta un tercio más de pasajeros viajó a la capital británica, desde Bruselas, en el servicio Eurostar, cuya fiabilidad había quedado en entredicho este invierno porque tras las fuertes nevadas de enero y febrero suspendió el servicio durante varios días. Hasta 10.000 viajeros de más transportó Eurostar el jueves y esperaba hacerlo con otras 15.000 este fin de semana.

También subieron las reservas en los buques de pasajeros que cruzan desde el norte de Bélgica y Francia hacia el sur del Reino Unido. Son alternativas al avión, incómodas y que implican más horas de viaje, pero pocos viajeros se conforman con pasar el fin de semana en Bruselas. Las grandes perdedoras son las aerolíneas. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), dijo ayer que las aerolíneas están sufriendo casi 200 millones de dólares diarios de pérdidas por la cancelación de sus operaciones.

Para la anécdota queda el viaje de una comisión de parlamentarios belgas a Bangkok. Ayer terminó su visita de relaciones políticas pero no pudieron volver. Tampoco se debe pasar mal, en la capital tailandesa, a costa del erario público.

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