Son personas que viven en asentamientos de propiedad nacional que están sobre lotes de Vialidad o del ferrocarril, en su mayoría. Aseguran que la solución habitacional para estos vecinos es “complicada”.
El dato fue proporcionado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia. Estas 3.200 familias forman parte del grupo de 10 mil que en Córdoba no tienen un techo para vivir, pero, para peor, las soluciones habitacionales para ellos no están al alcance de la mano.
Desde la Secretaría de Políticas Sociales de la Provincia aseguran que es más complejo poder intervenir en casos de familias que están en terrenos de la Nación porque se necesitan articular acciones entre los tres niveles del Estado (Nacional, Provincial y Municipal).
Sergio Lorenzatti, titular de esa secretaría, asegura que la solución para estas familias es aceitar la relación institucional para poder llegar a la regularización dominial de los asentamientos o buscar otros lugares donde estas familias se puedan ubicar.
La Comisión Nacional de Tierras es quien tiene jurisdicción en estos casos y, según la Provincia, es donde se encuentra la llave que desbloquearía la solución para esta cantidad de vecinos de la ciudad que viven en condiciones indignas.
“Todo esto involucra a los tres niveles del Estado, pasa que cuando intervienen organismos nacionales cualquier situación para dirimir o acción a tomar se hace más lenta porque los trámites son mucho más largos. Con la Municipalidad conformamos la Mesa de Hábitat y este espacio nos ha permitido realizar intervenciones concretas en asentamientos. Invitamos a la Nación a que se uniera, por la incidencia que tiene en esta problemática, pero sólo asistieron a algunas reuniones y no firmaron el convenio de colaboración”, explicó Lorenzatti.
De todas maneras, la Provincia reconoce que cuando hubo problemas habitacionales sensibles el Estado Nacional ha colaborado. El último caso en el que las tres administraciones trabajaron en conjunto fue en el de Villa El Tropezón, cuando se anunció que un grupo de vecinos debía ser relocalizado por las obras para la construcción del nudo, y Vialidad Nacional cedió unas tierras cercanas a la barriada para relocalizar a unas 78 familias.
Día a Día intentó comunicarse con la Nación para obtener una respuesta. Lo único que se aportó desde la Comisión Nacional de Tierras es que en efecto hay 26 terrenos de la Nación –en su mayoría pertenecientes al ferrocarril– que están ocupados y agregaron que desde hace siete meses se está trabajando en el tema para acompañar a los vecinos en el proceso de regulación dominial, pero remarcaron que “no es una tarea sencilla”.
Regularización dominial. Desde la Secretaría de Políticas Sociales de la Provincia explican que una de las soluciones para erradicar asentamientos es iniciar un proceso de regularización dominial, lo que implica otorgarles a las familias que están ocupando terrenos que son del Estado una escritura que certifique la titularidad de la tierra.
La Provincia es la que tiene la posibilidad de facilitar este proceso a través del Registro de la Propiedad. En el caso de tierras nacionales, el Estado debe cederle los lotes a la administración local para poder realizar este trámite.
“Cuando se logra esto el siguiente paso es transformar un asentamiento en un barrio, porque implica la regularización del loteo y adaptarlo a las ordenanzas municipales vigentes, por lo que se deben realizar las obras de infraestructura pertinentes: apertura de calles y tendidos de alumbrado público, energía eléctrica, agua y gas. En muchos de estos procesos interviene el Municipio. Casos como estos los tenemos en Barranca Yaco, Bajo Pueyrredón y Campo de la Rivera”, aseguró Lorenzatti.
10 mil familias no tienen techo en Córdoba. De este total, unas 8.517 están en asentamientos irregulares y un 37 por ciento de este grupo –las que están en terrenos de la Nación– deberá esperar en la marginalidad que todos se pongan de acuerdo para regularizar los loteos.
Ocho terrenos en offside
Ocho de los 26 terrenos de la Nación ocupados deben ser liberados. Se trata de 991 familias que están asentadas muy cerca de las vías del ferrocarril.
Familias por asentamiento
»La Tela: 750.
»Remedios de Escalada: 340.
»El Terraplén: 255.
»Los Artesanos: 250.
»Villa Renault: 250.
»El Nylon – 4 de Junio: 198.
»El Tropezón (con solución): 160.
»Las Magdalenas: 139.
»Ex estación Central Norte – Los Galpones: 120.
»El Pigüe Norte y Sur: 108.
»El Nylon – Ramal Sur: 105.
»Ampliación Magdalenas: 90.
»El Milagro: 80.
»El Gran Chaparral: 73.
»La Tablita – Calle Defensa: 70.
»Las Inesitas: 65.
»El Nuevo Chaparral – Montes de Oca: 48.
»Fiat Sur: 30.
»El Laterío – Los Chapones: 25.
»Villa Los Robles: 15.
»Predio Estación Belgrano: 10.
»Posta del Chañar: 10.
»Almaceneros: 7.
Total: 3198 familias (Fuente: Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia).
Junto a las vías, al margen de todo
Sathya toma una piedra en una de las calles de Villa Los Artesanos y sobre la tierra escribe “Jesús”. Tiene seis años y sus ojos delatan curiosidad y esperanza, la misma que tiene su mamá, Gaby, una de las referentes del barrio. Ella fue una de las primeras vecinas que llegó a ese terreno de la Nación, perteneciente a los ferrocarriles, y todo los días “la lucha” para que las familias que viven en ese loteo denominado “irregular” mejore.
Gaby recuerda los pocos que eran cuando ella se mudó al barrio. Hoy se asombra de todos los que son –250 familias– y se preocupa por todo lo que falta: conexión segura a la red eléctrica, servicio de agua potable para cada una de las viviendas, mantenimiento de calles de tierra, alumbrado público, gas.
Los vecinos de Los Artesanos llegaron a esos terrenos, que están entre la Circunvalación y la planta de Iveco, hace unos seis años. Las primeras construcciones fueron de madera, las primeras personas, en su mayoría, peruanos, bolivianos y paraguayos. Hoy casi todas las viviendas son de material y el grupo de familias sigue diversificándose.
A Gaby le reconforta ver que el barrio progresa, pero le preocupa saber que las tierras sobre las que están no les pertenecen y que además tienen muchísimos problemas por resolver.
“El estado de las calles es lo que más nos aflige, la pasamos muy mal cada vez que llueve porque se embarra todo, algunas motos pueden salir y entrar del barrio, con los autos no se puede. Hay muchas casas que se inundan, problemas de humedad y enfermedades respiratorias”, cuenta la referente.
Lo esencial no está. Isabel García es una de las más perjudicadas por esta situación. Su casa está a una cuadra de la colectora de Circunvalación, en una zona deprimida, por lo que cada vez que llueve se forma una laguna que después anega su vivienda.
Dicen que Isabel prepara uno de los mejores ceviches –comida típica peruana– de la ciudad. En su living tiene un comedor, su principal fuente de ingreso, y es el primer lugar al que el agua llega cuando llueve mucho. Debajo del piso tiene una cisterna y para desagotar el ambiente corre una chapa para que el agua llene el tanque.
“Después mi hija se mete a la cisterna, el agua le llega hasta el pecho y la sacamos a baldazos. Las paredes tienen manchones negros por la humedad que hay, por eso es muy importante que la Municipalidad o alguien se haga cargo de las calles”, pide la vecina.
Gaby cuenta que hace dos meses se incendió una vivienda de madera por un cortocircuito generado por la conexión clandestina al tendido eléctrico y que no ocurrió una tragedia porque la familia no estaba en la casilla.
Algo es algo. La mujer se enorgullece al ver algunos progresos en el barrio: “Desde hace tres meses entra el basurero, eso fue un logro enorme, tenemos dos canillas de agua y la redistribuimos a las casas con una instalación de caños plásticos que hicimos los vecinos. Pero queda mucho. Vino gente de la Nación a censarnos el año pasado y nos prometieron que iban a hacer los trámites pertinentes en la Provincia para que nos instalen medidores de luz. En esa lucha estamos”.
Villa
Los Artesanos. Este asentamiento, entre Circunvalación y la planta de Iveco no para de crecer desde hace 6 años.
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