El papa Francisco vendrá en 2016 a Tucumán para el festejo del Bicentenario de la Independencia argentina y el Congreso Eucarístico.
Para entonces, gobernará un nuevo Presidente en la Argentina, y también habrá un nuevo gobernador en Tucumán.
Venir antes de esa fecha podría haber sido interpretado por muchos como una intromisión del Papa en el proceso electoral que ya está abierto, para elegir a los gobernantes que pondrán fin a una década larga de kirchnerismo en el país.
En Tucumán, para entonces es casi seguro que habrá un fuerte recambio dirigencial, que incluso podría alcanzar también a la Iglesia Católica.
Francisco pretende promover en las jerarquías eclesiásticas a sacerdotes que reflejen genuinamente el mismo mensaje de humildad, austeridad y sencillez que imprime día a día a su gestión apostólica desde el Vaticano.


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