Los salteños, pero también los turistas que se acercaron a algunas de las salas de azar que se extienden en toda la provincia, dejaron durante 2010 no menos de 130 millones de pesos en las 1700 máquinas tragamonedas que hay en Salta. Veintiún millones de pesos fueron al fisco.
Lo probaba en la siesta del 25 de diciembre una concurrida sala de juegos del centro de la capital salteña, que contrastaba con la desierta peatonal Alberdi.
El gobierno provincial despidió el año asegurando que, gracias a la renegociación del contrato con ENJASA -la concesionaria de los juegos de azar en la provincia-, durante 2010 ingresaron a las rentas generales de la provincia 32,5 millones de pesos.
La cifra fue anunciada también como prueba del éxito del sistema de control "online" que acaba de extenderse a todas las máquinas tragamonedas instaladas en la provincia, desde Salvador Mazza hasta Cafayate.
La renegociación que en 2008 hizo la Unidad de Renegociación de Contratos (UNIREM) con Enjasa, hizo que esa empresa dejara de abonar un canon fijo de cuatro millones ochocientos mil pesos, para comenzar a abonar un porcentual de 16% sobre la diferencia entre el dinero que los jugadores apostaron y los premios que les pagó la empresa.
Según informó oficialmente el Ente Regulador, las máquinas tragamonedas constituyeron cerca del 65 % de la recaudación:
Es decir nada más que por ese concepto entraron a la provincia 21 millones de pesos, lo que significa que los apostadores dejaron en las máquinas tragamonedas en 2010 al menos 130 millones de pesos.
En realidad, el nombre de tragamonedas es un eufemismo: debajo de los cartelitos de las salas donde se advierte que "el jugar compulsivamente es perjudicial para la salud", las máquinas le avisan al apostador que reciben billetes de 2, 5, 10, 20, 50 y 100 pesos.
Siempre de acuerdo a los porcentajes y cifras informadas oficialmente, la provincia percibió unos 11 millones de pesos por el resto de los juegos de azar, lo que significaría que los apostadores dejaron allí al menos 70 millones de pesos.
Sin embargo, la cantidad de dinero efectivamente puesta en juego por los apostadores en Salta es mucho mayor que los doscientos millones totales sobre los que tributa la concesionaria.
Nuevo Diario hizo una consulta a Enreja sobre si existe un cálculo del dinero efectivamente apostado en los tragamonedas y el resto de los juegos, pero no obtuvo respuesta.
Es que las cifras sobre los juegos -en Salta y en todas las partes del mundo- se manejan con extrema cautela y se prefiere insistir en los beneficios sociales que se logran con el juego: el ente regulador opta por subrayar los millones que entran a rentas generales de la provincia y la concesionaria subraya que la diferencia entre las apuestas y los premios se vuelca en los sueldos que tiene entre sus numerosos empleados que atienden en los casinos.
Mientras, un servicio de ayuda a los ludópatas -que hizo funcionar el propio ENREJA- se encarga de asistir a los desesperados que piden ayuda para superar su adicción.
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