Más de 20.000 fieles en los festejos de Lagunas del Rosario

Más de 20.000 fieles en los festejos de Lagunas del Rosario
Lugareños y peregrinos renovaron la fe en la venerada imagen;las condiciones de vida han mejorado, pero la sequía golpea el lugar.

La reunión anual de la fiesta patronal de Lagunas del Rosario, a 172 kilómetros del centro de la capital de Mendoza, volvió a repetir la carga emotiva de una veneración legendaria por la Virgen del Rosario y el apego a las costumbres ancestrales de las comunidades huarpes.

Más 20.000 personas, calculadas por la Policía, se dieron cita en el pueblo del noreste de Lavalle, próximo al límite con San Juan, que en cada segundo domingo de octubre ofrenda su devoción y amor a la patrona de Mendoza, y también recibe a visitantes del resto de la provincia, de provincias vecinas, del litoral y hasta de Chile.

El momento culminante de la jornada dominguera fue la misa y la procesión con la imagen procesional y la de otros santos por las polvorientas calles del pueblo, con los peregrinos detrás y con la participación de una nutrida delegación de integrantes de agrupaciones gauchas.

Este año, los cultos religiosos y la sentida caminata con la patrona estuvo encabezada por los curas redentoristas Boris Escobar Cejas, superior de la parroquia Cristo Rey y Federico Cascone, cura italiano que milita los arenales del desierto lavallino desde 1980.

En cambio, se lamentó la circunstancial ausencia por razones de salud de otro trotador de esas lejanías, el padre Benito Sellito, que ha superado el medio siglo con el sacerdocio.

También se espera por la zona, para fecha próxima, la visita del nuevo arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos María Franzini, que ha prometido ir al lejano territorio del secano lavallino, que en épocas de abundancia de lluvias, se llena de agua y se forman así las históricas lagunas que dan nombre al lugar.

Cascone y Escobar explicaron que este año el lema de la fiesta fue "Madre que camina con tu pueblo". Ambos sacerdotes señalaron que el "Papa Francisco habló de no matar la esperanza , y el pueblo huarpe sigue esperanzado en lograr mejores condiciones de vida".

De todos modos, algunos lugareños aseguran que se notan algunas mejoras en caminos (los 50 kilómetros desde la ruta nacional 40 están mejor mantenidos) y en la provisión de energía eléctrica y de agua para consumo humano.

Lo que sigue golpeando es la fuerte sequía reinante, que afecta al principal recurso económico de la zona, la cría de ganado caprino. Nilo Reinoso (58), dueño de un rebaño de 300 animales, planteó esa realidad. "Los pueteros necesitamos apoyo para salir de la difícil situación, especialmente porque cuesta mucho dar de beber a los planteles de cabras"

Otro petitorio que se escuchó fue el referido al sistema de transporte público de pasajeros. Lo planteó Felipa Reinoso (55), que aunque ya no está en Lagunas, afirma que sería muy beneficioso contar con un colectivo "de vez en cuando, para que los que ya no vivimos por aquí (ella reside en el barrio La Favorita), pudiéramos venir a visitar a familiares y amigos".

La titularidad de las tierras de la zona del secano -unas 700 mil hectáreas- sigue siendo un tema de debate en esas comarcas. Para el presidente de la comunidad huarpe de Lagunas, Juan Eudes Nievas (67), el tema, en esa parte del desierto, concluyó con la aceptación comunitaria de 72.000 hectáreas, acuerdo que se firmó en 2010 y que quedó asentado en el Registro de la Propiedad con el número 111.

Otros pobladores sostienen que el litigio no está cerrado, y algunos, como Gladys García (64), manifiestan su añoranza. "Quisiera ser dueña de las tierras donde nació y vivió mi padre, fallecido en febrero pasado, el paraje Isla de los Blanco".

Pero, a la hora de demostrar la fe mariana hay un consenso total, y el antiguo pueblo lagunero no duda en expresar esa fe abiertamente, como lo demuestra todos los años en la marcha con la imagen de la patrona.

La fiesta también tiene una relación de actividad social, de compartir y a la hora de alimentarse, la gastronomía se convierte en asados bien regados, que se prolongan en largas tertulias.

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