Con la vuelta del IVA, ahora más del 41% del precio de los alimentos son impuestos

Con la vuelta del IVA, ahora más del 41% del precio de los alimentos son impuestos

La restitución del IVA reavivó la discusión por el costo de la canasta básica. Es una complicación en la lucha contra el hambre. En una compra de 3.007 pesos, 1.240 pesos son costo fiscal.

La restitución del impuesto al valor agregado a 13 productos de la canasta básica alimenticia puso de relieve el peso de los impuestos sobre el precio de venta al público de los alimentos.

Según un estudio elaborado a pedido de Clarín por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), tras la normalización del IVA según las alícuotas que a cada rubro le corresponden, el 41,3% del precio final de los alimentos refleja el costo impositivo que hay detrás de cada producto.

Hablando en pesos: de un ticket de $ 3.007,50 que paga una familia por una compra típica de diez productos alimenticios, $ 1.240,89 representan el costo fiscal que hay detrás de la producción y comercialización de esos productos.

El ejercicio que realizó el IARAF fue hecho tomando en cuenta los valores de venta al público consensuados entre el Gobierno y las empresas en el nuevo programa de Precios Cuidados que se presentó la semana pasada.

Concretamente, se diseñó una compra típica de una familia: en el changuito se cargaron 6 botellas de Coca Cola, 4 jugos sabor manzana, 8 botellas de agua mineral, 10 sachets de leche entera, 4 paquetes de harina de trigo, 2 botellas de aceite de girasol, 3 paquetes de fideos, 6 cajas de arroz, 6 paquetes de galletitas de agua y 2 frascos de mermelada.

Un párrafo aparte para la Coca Cola. El Gobierno destacó la incorporación de una “primera marca” a la canasta de precios cuidados. La Coca, por los impuestos internos, es la que más carga tributaria incorpora al precio final: 48%. “Más allá del ida y vuelta con el IVA, la carga tributaria sobre los alimentos creció de manera constante desde 2005”, según le dijo a Clarín Daniel Funes de Rioja, titular de la COPAL, la cámara que agrupa a las empresas del sector alimentario.

Esa escalada impositiva de la que haba Funes de Rioja giró a una reducción de la presión fiscal entre 2018 y 2019, por los cambios tributarios que impulsaron el Gobierno de Mauricio Macri y las provincias. Pero esa baja se congeló con la marcha atrás a dichos cambios que el Gobierno de Alberto Fernández acordó con las provincias.

La carga fiscal actual podría aumentar aún más este año a partir de la reversión de la reforma tributaria y el congelamiento del consenso fiscal acordado con las provincias. Son dos medidas que se van a notar en mayores costos laborales y nuevos aumentos de las alícuotas de ingresos brutos en las provincias y mayores tasas a nivel municipal.

De modo que en momentos en que se fijó como prioridad absoluta del nuevo Gobierno la lucha contra el hambre, las medidas fiscales adoptadas a nivel nacional, provincial y municipal darían lugar a un aumento del componente impositivo en la producción de alimentos y bebidas y por ende, en el precio de venta a los consumidores. La restitución de hasta $ 700 pesos por mes a personas de bajos recursos -prevista en la ley de emergencia - parece un paliativo menor.

El ultimo valor oficial de la Canasta Básica Alimentaria fue de 15.099 pesos en noviembre, según informó el INDEC. El de diciembre se acercará a $ 15.700, pero el de enero saltará arriba de los $ 16.800 por la restitución del IVA a los alimentos básicos. De ese monto, casi 6.900 representan la carga impositiva.

En el ticket del ejercicio realizado por el IARAF el mayor peso está en los impuestos cobrados a nivel nacional, siendo el más representativo el IVA, que representa un 14,5%. Los impuestos laborales dan cuenta de un 9,9%, mientras que los subnacionales suman 7,7% por el lado de Ingresos Brutos y 1,8% de carga de la tasa municipal. Ganancias impacta con un 4,7% en el ticket, impuesto al cheque un 1,7%, y los impuestos internos (que solo inciden de manera relevante en el rubro bebidas) están en el último puesto con cerca de un 1%.

“Los números surgen de analizar toda la normativa y encadenamientos de los sectores industriales en Argentina. Se mide todo la incidencia de los impuestos que se generan desde la compra de la materia prima, el primer eslabón productivo, pasando por todos los procesos industriales, la logística y comercialización a mayoristas, y la puesta del producto en góndola para la venta al consumidor final” señaló Nadín Argañaraz, titular del IARAF.

Para el ejercicio se tomaron en cuenta los impuestos de los distintos niveles de gobierno: a nivel nacional los más relevantes son el IVA, Ganancias, Impuesto al cheque, impuestos internos y las cargas sociales laborales; a nivel provincial, los principales tributos que impactan en el precio pagado por el consumidor son el Impuesto a los Ingresos Brutos. Y a nivel municipal la Tasa de Inspección, Seguridad e Higiene.

Una característica de las tasas municipales es que los municipios suelen cobrarlas como un porcentaje sobre la facturación de la empresa radicada en dicho distrito, y no como una contraprestación de lo que su nombre indica (inspección, seguridad e higiene). Todos estos números son de los que hablan los funcionarios cuando dicen que quieren conocer “los costos” de las empresas, cada vez que se pone en discusión si se justifica o no un aumento de precios.

Una consecuencia más bien lógica de esta presión fiscal es la creciente informalización del sector. Tanto en la producción como en la comercialización. “Es moneda corriente la aparición de pequeñas fábricas que realizan su actividad fuera de toda normativa fiscal, y lo mismo ocurre en la distribución y venta al público. Se arma un mercado paralelo que le va comiendo porciones de mercado a las empresas que se mueven dentro de la formalidad” concluye Funes de Rioja.

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