Trump cambia su equipo para frenar la caída en los sondeos

Trump cambia su equipo para frenar la caída en los sondeos

Nombró a dos nuevos jefes de campaña. Busca así retomar la retórica agresiva que le dio éxito en las primarias.

Acosado por las encuestas que lo alejan de la Casa Blanca, Donald Trump salió decidido a hacer “lo que sea” para ganar las elecciones presidenciales de noviembre. Nombró hoy a dos nuevos jefes de campaña y todo indica que ahora será “más Trump” que nunca: polémico, provocativo, agresivo, bien lejos de la moderación que le reclama el Partido Republicano.

El magnate anunció que la encuestadora Kellyanne Conway fue promovida a directora ejecutiva de campaña, mientras que Stephen Bannon, cofundador de Breitbart News, fue nombrado jefe ejecutivo. “Conozco a Steve y a Kellyanne desde hace varios años”, dijo Trump. “Son personas muy capaces, calificadas, a las que les gusta ganar y saben cómo ganar”, agregó. “Estoy comprometido a hacer lo que sea necesario para ganar esta elección y convertirme en presidente porque nuestro país no puede permitirse otros cuatro años de políticas fallidas de Obama–Clinton, que han puesto en peligro nuestra seguridad económica y física”, señaló en un comunicado.

El resto del equipo de campaña permanecerá como hasta ahora, lo que significa que Paul Manafort seguirá en su puesto, aunque con el poder recortado ante la llegada de los otros jefes. Manafort, que en los últimos días había sido acusado de vínculos ocultos con Rusia, era uno de los que intentaba que el magnate se reconciliara con los líderes del Partido Republicano y adoptara en la contienda general un tono mucho más moderado que el que mantuvo en las primarias.

Así, las nuevas designaciones marcan un nuevo rumbo: el magnate está decidido a utilizar la fórmula que le dio resultado en las internas y se rodeó ahora de amigos que tienen retórica incendiaria como él. En definitiva, si es derrotado, Trump caerá en su ley. Ya lo había advertido 24 horas antes en una entrevista. “Yo soy quien soy. No quiero cambiar. Es decir, tenés que ser vos. Si comenzás a cambiar, no estás siendo honesto con la gente”, señaló el candidato.

Bannon es un millonario ex ejecutivo de Goldman Sachs, que fundó en 2007 la cadena conservadora y sensacionalista de medios Breitbart News, mientras crecía el movimiento de base ultraderechista en el Partido Republicano, sobre todo el Tea Party. Desde sus empresas, Bannon lideró varias campañas mediáticas contra Barack Obama y sus funcionarios, que incluían controvertidos videos y fotomontajes. También fue uno de los primeros en apoyar abiertamente a Trump desde el inicio de la contienda, criticar a las autoridades del partido y abogar por un cambio del sistema político.

Con estas movidas, Trump busca aire para salir de la crisis en la que su campaña estaba sumergida, con una fuerte caída en las encuestas, que hoy lo ubican cerca de 10 puntos abajo de Hillary Clinton. Aunque formalmente lo han desmentido, se estima que también se sumará –probablemente en las sombras– el ex número uno de Fox News, Roger Ailes, otro controvertido amigo del magnate, que fue involucrado en un escándalo de acoso sexual.

Si bien los medios estadounidenses destacaron el “drástico” y “sorpendente” giro en la campaña del republicano, Hillary dijo que, aunque cambie de equipo, “Donald Trump sigue siendo el mismo. No hay un nuevo Donald Trump, es el que es”, dijo. Robin Mook, el jefe de la campaña demócrata, fue menos sutil: “Después de varios intentos fracasados de girar a un estilo más serio y presidencial, Trump decidió duplicar sus más bajos y desagradables instintos divisivos y ofrecer su campaña a alguien que es conocido por un sitio supuestamente de noticias, que propaga teorías conspirativas a veces racistas o antisemitas”, señaló.

Mientras el republicano quema las naves con estos últimos movimientos, Hillary navega tranquila, con encuestas que le otorgan un cómodo liderazgo a nivel nacional, pero también en estados clave como Florida y Virginia y también en Colorado y Iowa. Ayer mismo se preocupó por neutralizar algunos rumores que comenzaron a difundir algunos sitios republicanos sobre un supuesto estado delicado de salud. La médica personal de la candidata salió a aclarar que los reportes que circulan con su firma son falsos y que Hillary, de 68 años, está en perfecto estado para ser presidenta.

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