No hace tanto tiempo la Unión Cívica Radical de Bolívar estaba organizada, con una Comisión Directiva que cambiaba su presidente sin necesidad de elecciones, con poca gente que objetara algo en el comité de la San Martín ya que tanto los reclamos como las quejas se dirigían directamente a Belgrano 11.
Se dijo en estas páginas hace ya tiempo, tras la derrota de Erreca a manos de Bali Bucca, que cuando uno está en el piso los enemigos aprovechan para patearlo en el piso, y que también ocurre que se suelen crecer los enanos. Todo eso pasó en la UCR local, hasta el regreso de Alfredo Carretero, quien estuvo ausente un cuarto de siglo, sí, leyó bien, 25 años, y retornó con chances de triunfo y ganó la presidencia del comité.
Es que cuando el simonismo y asociados bajó del alto pedestal en el que estaba (al que se subió sobre todo cuando superó por 5 mil votos a Alicia March en 1999), todos se le animaron, todos vieron chances que antes no tenían, incluso algunos de los que antes estaban dentro del propio simonismo.
Lo de Sardiña a principio de los 2000, en aquella interna, fue una locura. Enfrentar a aquel Simón era con destino de derrota segura. Desde entonces hasta que Simón dejó de ser intendente, nadie se le animó, esperaron que se fuera, e incluso que la UCR no tuviera el municipio para animársele.
Así surgió la vuelta de Carretero con el Ateneo Arturo Illia, así fue como Erreca se distanció (aquella traición del simonismo en las primarias de agosto de 2011 fueron el detonante), así fue como Morán y García gritan volver, y así también volvió Alfredo López con la Corriente de Opinión Nacional, ausente desde 1999 cuando dejó de ser concejal.
Está claro que el poder del simonismo se basó en la tenencia del municipio, sin ella no pudo mantener ni siquiera a los que sacó de pobres en muchos casos, a los que les dio trabajo y hoy lo critican, si siquiera a sus socios políticos más cercanos, que antes lo veían rubio de ojos claros y hoy ya no.
Es cierto que el radicalismo siempre tuvo internas, que siempre fueron bravas y en algunos casos «sangrientas»; pero también es cierto que aquellos enfrentamientos respondían a líneas políticas distintas, encolumnadas a referentes a nivel nacional. Hoy las divisiones obedecen diferencias por sobre todas las cosas con el senador Juan Carlos Simón, que las tiene Carretero padre, que las tiene Erreca, que las tienen García y Morán (todavía no definieron si vuelven a la UCR) y que las tiene López.
El «Simón es nuestro límite» que esbozó ayer en estas páginas Alfredo López hasta no hace mucho lo repetían los moranistas y los carreteristas. Es cierto que es política y todo puede pasar; pero al único que no se le escuchó decir ello fue a Erreca.
Es que José Gabriel ha sido el más conciliador de todos los radicales de estos días. Aún dolido por la traición del 2011 que le hizo perder las elecciones, vivió proponiendo unidad. Dijo que iba ser candidato a la presidencia del comité si iban todos juntos, y como Carretero no quiso, no participó activamente.
Es cierto que en el último tiempo Erreca también tiene alguna cuestión con la unidad,y quizás no sea Erreca el problema, sino gente de su grupo que plantea lo mismo que los otros, que «Simón es el límite para ir todos juntos».
Precisamente un hombre de «su grupo», por plantear estas diferencias, anduvo a los manotazos días atrás en el comité con un ultrasimonista. Dicen que no pasó de unos manotazos y gritos; pero denota que las cosas no están tan bien como muchos ven desde afuera y que piensan que pueden ir todos juntos pese a todo.
Volviendo a las palabras de párrafos atrás, esto es política y todo puede pasar; pero ha pasado mucha agua bajo el puente como para que la UCR vaya toda junta, hoy parece imposible, es más probable que haya 4 ó 5 listas a que haya una sola.
Que hay reuniones, es cierto; pero deben tener un límite, ¿cuánto se van a reunir si no se ponen de acuerdo en dos o tres encuentros? Tras los 16 años de gobierno, algo se rompió dentro del simonismo y también dentro de la UCR, y si se repara, será sólo momentáneo. Hoy la realidad marca que el radicalismo local está atomizado, con varios intentando armar listas de cara a las primarias. Seguramente a medida que pasen los días se irán descubriendo las jugadas de unos y otros.




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