Pulti: “Siento que nunca me voy a ir de la política”

A pesar de haber conseguido 40 puntos, perdió frente a Carlos Arroyo. Lo inmediato, explica, es una hacer pausa para que los cuadros jóvenes de su partido impulsen una nueva etapa.

Está bien, Gustavo perdió. Lo que no se entiende es que en Mar del Plata haya ganado un tipo como Carlos Arroyo.

Esa frase, esa idea, sobrevoló de punta a punta el búnker del Frente Marplatense ni bien Pulti reconoció la derrota. No hubo ningún eufemismo. Acompañado por todo su equipo, se ubicó frente los micrófonos y disparó: “Arroyo va a ser el próximo intendente de Mar del Plata”. Acto seguido, los militantes estallaron en lágrimas. Confirmaron lo que ya se imaginaban, sí, todos los decían en voz baja, pero nadie lograba aceptar la idea de una fuerza como Cambiemos al frente del municipio.

La primera intención del equipo fue suavizar el impacto con un discurso diseñado, algo del estilo “El Frente Marplatense es un proyecto de ciudad, no son cuatro años de gestión”. Pero al rato la estrategia quedó a un lado. No había nada para explicar ni para comunicar. Todos los allegados al oficialismo están de acuerdo con que lograr un tercer mandato era complicado. “Son ocho años de gestión, es entendible que en la urnas se elija otra fuerza”. “Tuvimos nuestros aciertos y nuestros errores, tal vez nos alejamos de la gente”. Y muchas del estilo. Pero ni una reflexión sobre Arroyo. Ni siquiera Pulti, que frente a la tristeza de la multitud mantuvo un gesto sereno y sólo brindó palabras conciliadoras. Jóvenes, trabajadores y trabajadoras, colectivos trans, sindicalistas, su familia, sus secretarios, todos lo abrazaron mirándolo a los ojos, todos dejaron caer una lágrima susurrando un sincero “no lo puedo creer”.

Cuando los ánimos se calmaron, Pulti pidió un vaso con agua y una silla. Ahí sí se acomodó el pelo, apagó apenas la sonrisa y reflexionó sobre el escenario político que se viene.

- ¿Por qué creés que Mar del Plata eligió a una persona como Carlos Arroyo?

Pulti me miró y aclaró de inmediato: “Te voy a responder lo que creo que es correcto responder”. Entonces sí, tomó un vaso de agua, perdió la mirada en el movimiento de gente y continuó: “Creo que las decisiones de la gente no pueden ser cuestionadas por las personas que son beneficiadas o no por esas decisiones. No me corresponde, personalmente, hacer una interpretación”.

- Bien. Dado este resultado. ¿Qué te podés criticar a vos mismo?

- Muchas cosas. Algunas probablemente lleven más tiempo para analizarlas mejor con el equipo. Hay un gran equipo político en el Frente Marplatense, tenemos vocación y experiencia. Y además somos jóvenes. De los pocos motivos de alegría que tiene esta derrota es haber sacado prácticamente los mismos votos que nuestro máximo histórico.

Los números oficiales anuncian que el FM alcanzó los 40 puntos. En 2011, el año que logró su cosecha mayor estuvo casi en el mismo guarismo, incluso algunos décimos por debajo. “Hemos crecido casi 12 puntos desde el 9 de agosto hasta ahora. Y eso significa que hay ideas que tienen vigor, que tienen fuerza. Nuestro proyecto caló hondo en la ciudad, más allá de que cuantitativamente no hayamos salido favorecidos. Eso es una circunstancia”, agregó.

- ¿Vas a volver?

- Volver es un término que no puede expresar lo que en este momento yo me imagino. Siento que nunca me voy a ir de la política. Hay que ver en qué marco y en qué contexto. La política está en mí desde que tengo uso de razón. Y yo voy a seguir militando siempre. Eso no quiere decir que esté en una candidatura o en otra.

- ¿Qué sigue ahora para el Frente Marplatense?

- Veo que tenemos personas de una dimensión extraordinaria. Santiago Bonifatti, Ariel Ciano, Débora Marrero, Leandro Laserna, Claudia Rodríguez, Marcelo Fernández. Van a entrar al Concejo Deliberante cuadros nuevos como Tarifa Balut y Marina Santoro, entre todos ellos van a surgir los proyectos y los consensos para la nueva etapa que se viene. Acción Marplatense va a seguir trabajando en los barrios y formando militantes, con un espíritu frentista que va a continuar.

- ¿Y en lo inmediato?

- Todos los momentos políticos requieren de una pausa, en especial cuando son batallas de alta intensidad, como las que vivimos este último tiempo. Estuvimos bajo fuego, en situación de combate. Ahora se tienen que apaciguar los ánimos. Todos tenemos que pensar cómo seguimos. Yo no me siento un veterano en su etapa final. Pero sí entiendo que hay jóvenes que tienen que encarar esta nueva etapa con mucha fuerza.

En la vereda, afuera del búnker, la mitad del gabinete pultista intercambiaba opiniones. Y una sola conclusión: “Habrá que seguir trabajando”.

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