Parques eólicos: cómo funciona un aerogenerador

Parques eólicos: cómo funciona un aerogenerador

El viento es una de las fuentes de energías renovables en las que se está haciendo foco en la actualidad. En nuestro país, hay varios proyectos de este tipo y se están gestando muchos más. ¿En qué consiste?

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Dentro del panorama de las energías renovables, la eólica es una de las que más se está usando en la Argentina. Por supuesto, es fácil tener acceso a la fuente, que es el viento. Pero además, para poder obtener resultados, es fundamental el buen funcionamiento de los aparatos que consigan capturar esa energía y retenerla para que pueda ser utilizada.

Este proceso se logra mediante aerogeneradores ubicados en parques eólicos. Estos podrían ser los sucesores de los antiguos molinos de viento. Eso sí, mucho más sofisticados. Se trata de grandes torres, que pueden tener entre 25 y 100 metros de altura, a las que se les suma una hélice, cuyo diámetro puede alcanzar los 90 metros. A esa construcción se le agrega un cimiento en la base y una góndola en la parte superior para cubrir las aspas. Por dentro, tienen dispositivos que permiten la obtención de energía eléctrica.

El mecanismo se activa con el viento, claro. Este produce el movimiento de las hélices y luego, gracias al rotor de un generador, esa fuerza se convierte en energía eléctrica. El rotor es el punto central del aparato, ya que sostiene las palas de la turbina y las mueve de manera mecánica para transformar el empuje del viento en energía. Esta última puede luego almacenarse en baterías o ser vertida directamente en la red.

La parte superior del aparato la completa la góndola, el casco que esconde toda la maquinaria de la turbina. Los dispositivos, además, tienen numerosos sensores para monitorizar y medir la temperatura, la dirección del viento, su velocidad y otros parámetros.

Las turbinas funcionan de manera contraria a un ventilador. Este usa la electricidad para hacer viento, mientras que el aerogenerador usa el viento para hacer electricidad. Gracias a su mecanismo, la energía mecánica de la rotación se convierte en energía eléctrica.

Para funcionar, estos aparatos necesitan recibir un viento de como mínimo 15 km/h. De todas maneras, también es importante el límite máximo que pueden tolerar sin que se rompa el mecanismo. Para esto, los sensores son fundamentales.

El mecanismo descripto para generar energía parece simple. Sin embargo, con el correr de los años, este se fue complejizando para lograr que los aerogeneradores sean cada vez más eficientes.

Los aerogeneradores son grandes torres que pueden tener entre 25 y 100 metros de altura, a los que se les suma una hélice, cuyo diámetro puede alcanzar los 90 metros.

Como se mencionó antes, el tamaño de las torres es imponente. Son muy altas y al tener enormes aspas que están en contacto directo con el viento, provocan ruido y vibraciones que hacen que no se lleven bien con los vecinos. Por eso, los parques eólicos suelen estar alejados de las zonas en las que hay casas. En los últimos años se están haciendo investigaciones para conseguir construir aerogeneradores más chicos y silenciosos que puedan ubicarse en zonas urbanas.

En la Argentina ya hay varios parques eólicos, como el Ingeniero Marcio Cerbeiro, en Bahía Blanca, inaugurado el 23 de mayo de este año. Está compuesto por 29 aerogeneradores y su capacidad es de 100 megawatts. En Chubut encontramos el Parque Eólico Rawson y el Loma Blanca; en La Rioja, el Arauco, que empezó a funcionar en 2011 y era el más grande del país en ese momento; en Santiago del Estero se ubica el Parque Eólico El Jume.

Además, hay muchos proyectos que se están generando o que están a punto de entrar en funcionamiento. Según contó Martín Mandarano, CEO de YPF Luz, en la actualidad la empresa tiene en marcha varios proyectos de este tipo. Uno de ellos es el Manantiales Behr, que tiene una potencia de 100 megawatts y está ubicado en Chubut. “Tiene 30 equipos y cada uno, en altura, tiene el tamaño aproximadamente de dos obeliscos y medio. Fue el primero”, explicó Mandarano. Las torres de este complejo son imponentes. Tienen una altura de 84 metros. Las aspas, una longitud de 54 metros, lo que produce que el alto total del aerogenerador, entre la torre y las aspas llegue a ser de 140 metros.

El parque eólico Manantiales Behr, ubicado en Chubut, genera una potencia de 100 megawatts.

Otro parque muy importante que prepara YPF Luz es el de Los Teros, en Azul, el centro de la provincia de Buenos Aires. Su impacto es profundo porque está en una zona muy cercana a la demanda (más del 50 por ciento está entre Capital Federal y Gran Buenos Aires). “Es el más grande, llega a 170 megawatts, tiene 45 equipos y está compuesto por dos etapas, Los Teros I y Los Teros II”, indicó Mandarano, y detalló: “Se necesita muy poco transporte, muy poca red eléctrica para llegar de Los Teros a la demanda”. El parque Cañadón León es otro de los que se está desarrollando. Ubicado al norte de Santa Cruz, tiene una potencia de 120 megawatts y 35 máquinas en funcionamiento.

Las ventajas del uso de la energía eólica son importantes. En principio, el viento es un recurso inagotable de la naturaleza, con lo cual, es fácil acceder a la fuente. Por otra parte, es una de las más baratas y puede competir con las energías tradicionales. Como todas las renovables, se trata de una energía limpia que no contamina la atmósfera.

Las desventajas son pocas y tienen que ver más que nada con las molestias que los ruidos pueden ocasionar en personas que vivan cerca. Antes de construir un parque eólico se debe hacer un estudio de impacto ambiental para descartar afectaciones a la flora o fauna del lugar.

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