*Neuquén muestra el auge de neoperonistas y neoradicales

Hay un escenario político de mucha simulación; pero buceando un poco en la profundidad del proceso, se observa que el MPN atrae a los peronistas no K que quieren recuperar el PJ, mientras la UCR apuesta a su alianza con las terceras fuerzas de la "nueva política" neuquina.
El escenario político neuquino ya está más o menos perfilado, y tiende a la simplificación futura, contra los pronósticos de los más conservadores: de un lado el peronismo o neoperonismo neuquino, llámese MPN; y del otro, una UCR que viene funcionando como radicalismo "aliancero", buscando coaliciones que colecten o alimenten su –valga el oxímoron- endeble fortaleza.

Las "terceras fuerzas" quedarán así determinadas en el grupo de la "nueva política" neuquina, que representa con mayor claridad UNE, y en el kirchnerismo residual, que se concentra cada vez más en el sector integrado por la alianza de Oscar Parrilli y Aldo Duzdevich.

Es el pragmatismo actual de la política el mejor alimento para esta revaluación de los partidos tradicionales, con sus nuevas formas, modas y disimulos propios del tercer milenio.

Así, el peronismo no kirchnerista necesita crecer en Neuquén, porque de lo contrario avizora la desaparición lisa y llana del partido. Por eso, se concentrará en las internas de noviembre, para copar la conducción –en eso anda el mercantil Sergio Rodríguez- y desplazar al actual parrillismo K.

En el camino, se divide en dos frentes: por un lado, uno que alimentará los votos del MPN del candidato a diputado José Brillo; el otro, que contribuirá a quitarle votos a Horacio Quiroga contribuyendo a la lista Frente Grande-UNE, que lleva como candidato a Raúl Podestá y que es apoyada explícitamente por el FAP donde milita Gabriel "Tom" Romero, peronista histórico de buenas relaciones con el MPN sapagista.

Así la cosas, mientras la pirotecnia verbal de la campaña pasa por los dardos a favor o en contra del matrimonio Kirchner, y el MPN se concentra en el abstencionismo de la posición defensora de "los intereses de la provincia", todo indica que el 29 de junio comenzará un proceso con otro escenario, en donde se alineará por un lado el radicalismo con sus aliados –incluyendo el PJK neuquino- y por el otro, un proyecto de MPN ampliado al PJ no K, configurando una parábola de más de 40 años que es –o puede ser- lo más interesante de la política provincial de los últimos años.

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