Moreno, sin clases: una decisión docente polémica que le ahorra parte del costo político a la gobernadora Vidal

Moreno, sin clases: una decisión docente polémica que le ahorra parte del costo político a la gobernadora Vidal

Nadie puede asegurar hoy que los alumnos vayan a clases sin riesgo. Este lunes comienza una etapa pedagógica de final incierto.

A partir de este lunes, los 230 edificios en los que funcionan las escuelas de todos los niveles, en Moreno, dejarán de dar clases tal y como se las conoce: un maestro o profesor frente a sus alumnos en un aula. Fue la decisión que tomó un grupo de directores autoconvocados luego de la explosión en la escuela 49 de ese distrito, que provocó la muerte de la vicedirectora y un auxiliar. Y que se adelantó 20 minutos al ingreso de los 400 alumnos que estudian allí. Los chicos ingresarán ahora en un sistema poco ortodoxo de enseñanza, en el que deberán trabajar en sus casas con una serie de cuadernillos que les entregarán los docentes. Una vez por semana esos cuadernillos serán devueltos a los maestros para que realicen un control y una devolución. En principio no se sabe por cuánto tiempo. Los autoconvocados dijeron que la medida es por tiempo indeterminado.

La disyuntiva a la que se enfrentan las autoridades escolares es si seguir dando clases bajo riesgo o parar y esperar a que algo cambie. Obviamente, en ambos casos los perjudicados son los estudiantes. Hasta antes de la explosión en Moreno, nadie había tomado verdadera conciencia del peligro que había tanto en la escuela 49 como el que podría haber en otras escuelas. De lo contrario, la muerte de la vicedirectora y del auxiliar se hubieran evitado.

Pero ahora el drama se apoderó de la situación. Y como siempre, hasta que la desidia, la negligencia y la falta de control no se cobran alguna vida, lamentablemente no pasa mucho. ¿Pasará algo ahora? La Provincia empezará este lunes a controlar con cuadrillas de gasistas las escuelas del distrito. En cuánto tiempo podrán chequear todos los establecimientos, o al menos los más críticos, es una incógnita. Se supone que a medida que sean revisados las comunidades escolares podrán volver a las aulas.

El problema del gas, sin embargo, no es el único que aqueja a las escuelas de Moreno. Y tampoco sólo a las de Moreno. Nadie puede asegurar que una situación como la de la semana pasada no se repita en otro municipio. Las mismas autoridades del Gobierno reconocen deficiencias de infraestructura de distinto tipo: el jueves el problema fue el gas.

Este nuevo escenario en el que empezarán a vivir los 115 mil alumnos que van a las escuelas de Moreno es producto de una decisión docente, aunque le ahorró a María Eugenia Vidal el costo político de tener que tomarla ella. Es una parte del costo de lo que pasa en Moreno, más allá del aprovechamiento político al que la gobernadora hizo alusión como única referencia, hasta ahora, a lo ocurrido.

Cuando sucedió Cromañón, la Ciudad cerró por tiempo indeterminado los boliches porteños. Pero un boliche no es tan necesario como una escuela.

Es difícil que en poco tiempo se pueda dar solución a lo que no se hizo durante muchos años y muchos gobiernos. Es difícil estar seguros de que las inspecciones se harán a conciencia para evitar nuevas explosiones o eventuales derrumbes. Es difícil. Pero por algún lado hay que empezar.

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