El ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, el gobernador Jorge Capitanich, el ministro de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la provincia, Francisco Romero y el intendente municipal Antonio Rodas, encabezarán el martes próximo la ceremonia de inauguración de la escuela de educación primaria N°1076 del barrio Banderas Argentinas de Fontana, a la que le será impuesto el nombre de “Maestro Alberto Rodolfo Ruhle”.
La creación de este nuevo establecimiento escolar obedece a la necesidad imperiosa de una numerosa comunidad conformada por personas con necesidades básicas insatisfechas que desde hace prolongado tiempo bregan por conseguirlo.
La escuela que cubrirá una demanda de 420 alumnos de nivel primario se encuentra localizada en un barrio con alta densidad poblacional producto de un ordenamiento territorial de asentamientos y nuevos complejos habitacionales que albergan un conglomerado que en su mayoría corresponde a un bajo nivel socioeconómico.
La construcción del nuevo establecimiento corresponde al programa “Más Escuelas II” del Ministerio de Educación de la Nación y concretado por el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios y el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología.
La obra fue ejecutada por la empresa Tekchaco SRL por un monto de $4.032.867,88 y cuenta con siete aulas, salón de usos múltiples – comedor, centro de recursos (biblioteca e informática), taller multipropósito y un sector de gestión y administración que se ubica junto al acceso principal con un patio con impronta deportiva.
El maestro Ruhle
El maestro Alberto Rodolfo Ruhle, cuyo nombre será impuesto a la nueva escuela, nació en Resistencia el 7 de noviembre de 1947, hijo de Nélida Eugenia Cainelli y de Francisco Rodolfo Ruhle. Vivió en Fontana hasta el año 1979 y aun conserva su casa paterna ubicada en avenida Alvear al 4000.
Obtuvo el título de maestro en la Escuela Normal Nacional Mixta “Sarmiento” en 1966; desarrolló actividades diversas e inició estudios del profesorado en Letras en la Unne que no concluyó por razones laborales. En ese tiempo escribió colaboraciones para NORTE cuando ejercía la dirección don Guido Miranda.
A partir de 1970 y hasta noviembre de 1979 fue director de Centros Educativos en la Dirección Nacional de Educación del Adulto (DINEA) – Delegación Chaco), ubicado en barrio “Cacique Pelayo” de Fontan. Siempre junto a los hermanos aborígenes desarrolló trabajos relacionados con estas culturas, en especial la de los Toba y así surgieron escritos referidos a comidas, chamanes, tejidos vegetales, canciones, leyendas, obras de teatro y coros.
Se desempeñó en la docencia desde 1982 en escuelas primarias comunes como la N°905 de Castelli y la 963 del barrio Mapic de Resistencia, trabajando arduamente para lograr la construcción del edificio propio. En ese tiempo los directivos tenían a su cargo la búsqueda de los terrenos, adquisición de materiales y ejecución de las obras.
Alberto Ruhle desarrolló sus estudios primarios en la escuela N°103 de Fontana en primero, segundo y sexto grado, luego en la N°1 “Benjamín Zorrilla” y en el Departamento de Aplicación de la Escuela Normal Sarmiento.
En 1970 trabajó como maestro suplente en la escuela 103 de Fontana y en la N°6 de Puerto Vicentini.
Reinstaurada la democracia le fue ofrecido el cargo de concejal en la municipalidad de Castelli e inició los estudios de profesorado de Moral y Civismo recibiéndose en 1987.
Se desempeñó en el Plan social Educativo en un Proyecto de Educación a Distancia. Realizó tareas de investigación y cursos para la confección del Módulo de Ciencias Sociales del Chaco destinado al trabajo a distancia del Proyecto de Territorialidad del Nivel Primario para Adultos en el año 1988, año en que se jubiló.
Sin dudas, lo más destacado de su labor docente la llevó a cabo en la comunidad de Fontana, en las aulas de madera de la antigua escuelita N°130 emplazada en Villa Sarmiento lindante con el barrio “Cacique Pelayo”. Fue el primer maestro que atendió la Diversidad Cultural e incorporó a las aulas a los niños aborígenes haciéndoles conocer las primeras letras, dictando talleres de teatro y formó el primer coro de voces de los originarios de la tierra llevando con ellos a otras ciudades nuestro acervo cultural y su bagaje.
Por todos estos hechos, su comunidad de Fontana le rinde homenaje a “Don Tati”, como se lo recuerda con cariño.