Marcelo Tinelli y sus ambiciones políticas

Marcelo Tinelli y sus ambiciones políticas

Por: Jorge Lanata. Algunos suponen que en un escenario de crisis una candidatura de Tinelli sería potable.

La punta del ovillo del que ahora tira Tinelli para llegar al poder fue puesta, por primera vez, en los noventa. Aunque hubo excepciones anteriores, corresponderá a Carlos Menem el “mérito” de haber llevado famosos a la política con la consecuente destrucción del sistema de partidos. Aquella idea del “empresario exitoso” que fue paralela a las privatizaciones, resucitó ahora con el gabinete de los CEOS. El “famoso” siente –y el público lo siente con él- que tiene la mitad del camino hecho. Su “grado de conocimiento” –por el que la mitad de lo políticos ignotos coimean a los medios- está asegurado; después, solo le resta ser “construido”.

Nos parece natural hace décadas que los candidatos sean fabricados como máquinas electorales, rodeados de peinadoras, coaches, profesores de cultura general y escritores fantasma. La asociación con los actores es inevitable: aprenden de memoria a repetir letras ajenas (el problema será, más adelante,cuando las crean propias).

Tinelli tuvo, hace un tiempo, una idea que ya había funcionado: llegar a la política a través del deporte. Pero tuvo que enfrentar un problema de escala: una cosa es manejar Boca y otra disciplinar el fútbol argentino. La megalomanía de Macri en ese caso fue menor, y más efectiva. Tinelli se encontró en medio de una batalla de la Tercera Guerra Mundial: en una trinchera había misiles tierra aire, armas químicas y mercenarios, y en la otra un papelito. Y le ganó el papelito.

A esta altura Tinelli debe saber que la nueva selva en la que piensa entrar es aún peor. La primera respuesta de la clase política que Tinelli encontró es que todos, incluso los que presumía sus enemigos, lo quieren con ellos. Tanto el gobierno como la oposición advierten que la crisis de los próximos meses no será menor, y algunos hasta llegan a hablar de un “2001 político”; un panorama en el cual el pacto de credibilidad entre los políticos y el publico vuelva a romperse como se rompió en 2001 y resuene otra vez el “que se vayan todos”. Ese análisis es el que alienta, en privado reuniones de la mesa chica de Cambiemos con el “peronismo racional” y Massa, y él mismo, también que lleva a no descartar a nadie. Algunos sostienen que, mientras en una elección normal no podría imponerse, en una situación de crisis un candidato como Tinelli podría resultar potable. Apuestan a él como los jugadores habituales apuestan al cero en la ruleta. Por default.

Ya hace unos meses Macri le propuso acercarse a Cambiemos y Marcelo tuvo reuniones con la mesa chica: María Eugenia, Horacio y Marcos. Por eso se dio la bienvenida pública al mundo de la política del jefe de gabinete cuando trascendieron las intenciones de Tinelli. Duhalde, Pichetto y Uñac también formaron parte de otros encuentros, De Narváez le ofreció financiamiento y Manes le cayó “pedante”. Hoy un consultor neuquino que trabajó con Pedro Sánchez (el nuevo presidente del gobierno español), la encuestadora Celia Kleinman y un “profesor” de política internacional forman parte del mini equipo de campaña.

Ansioso y sin una línea clara, el candidato sin partido viajó a Jujuy y Mar del Plata, se saco cientos de selfies, y no para de twittear sobre la actualidad. Ya habrá tiempo para preguntarse qué quiere hacer cuando llegue.

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