El experto en temas de seguridad y asesor del gobierno municipal en la creación de la Policía Municipal, Alberto Binder, habló sobre la experiencia y destacó la necesidad de "una conducción estratégica y con liderazgo" para este nuevo proceso. También explicó que esas características son necesarias porque "el sistema sin conducción hace que aflore lo peor de las organizaciones".
"La Policía Municipal, en general -asegura Binder- y la que se está pensando para Mar del Plata, es preventiva, de proximidad, cercana a los problemas locales y del vecino, territorial. Eso es hacia dónde se va en el futuro, con una policía que se caracteriza por mucho conocimiento de los problemas de los vecinos y que al mismo tiempo facilita el control de los vecinos sobre la actuación policial. Estratégicamente esa construcción no se puede hacer sino de un modo gradual y sobre la gradualidad estamos trabajando".
"Se va construyendo por círculos concéntricos -añade- que se van expandiendo y se van a empezar a construir las líneas de dirección, de conducción operativa y estratégica de esta policía y el nivel de los cuadros oficiales superiores. Se va a empezar por la conducción de ese nivel, de tal manera que se acote el universo de personas que se pueden capacitar intensivamente en el corto plazo. Hay que aprovechar las capacidades distintas, que puedan entender cuál es el proyecto de Policía Municipal, que puedan adquirir habilidades no sólo policiales sino también de dirección y liderazgo. Una vez instalado esto comenzará la expansión territorial hasta ocupar todo el territorio del Partido de General Pueyrredon".
- Habla de mediano plazo, ¿puede darnos un estimativo y cantidad de gente que participe en esa primera etapa?
- Se está pensando, y está sujeto a un análisis más fino, en este primer círculo formado por la jefatura, la conducción operativa, la dirección estratégica y el nivel de oficiales que tiene que tener un horizonte de no más de 300 personas de fin de año. Y ya tener los 300 seleccionados para esa fecha, para comenzar la formación. Hablamos de la instalación de una Policía Municipal bien equipada, con una reorganización completa del centro de monitoreo para ser un centro de operación táctica con una Secretaría de Seguridad que lo acompañe y que tenga un centro de análisis del delito muy claro y uso de la tecnología y formación de cuadros de oficiales distinta a la que existe hoy en día. Cuando esto se logre, aproximadamente a fin de año, comenzará la segunda etapa para expandirla mediante la transferencia de recursos.
Focalizado
- ¿Y quién o quiénes se encargarían de la capacitación?
- En la medida que es acotada, de menos gente, se puede construir una formación personalizada, seleccionando algunas capacidades instaladas en algunos centros formativos de acá o buscando gente que venga a formarlos. No es lo mismo formar a mil, que obliga a una estructura que hoy no existe, y que puede implicar sacar a gente con armas a la calle no muy bien formada. Eso se descartó, sería un error y un mal gasto de dinero.
- Este despliegue gradual que menciona, ¿tiene que ver con la cohabitación o convivencia con otras fuerzas de seguridad?
- La coordinación con las otras fuerzas de seguridad es algo que va a existir siempre. Justamente es una de las condiciones que genera disturbios o formas de mal funcionamiento que en el futuro habrá que convertir en un círculo virtuoso. Siempre la política de seguridad va a ser una coordinación entre la Policía Municipal, de una provincial redefinida (porque la policía de investigación y judicial seguirán siendo provinciales), y de la fuerza de la federal. Hay una reorganización del sistema que se tiene que hacer desde 10 años. Eso es hacia dónde hay que ir. Después habrá una convivencia de transición, hasta que se complete el despliegue de la Policía Municipal, que no tiene que ser traumática porque lo que aportará la Policía Municipal es una nueva concepción del análisis del delito, mayor tecnificación y profesionalización del sistema de patrullaje y control, un mayor vínculo con los centros de decisión política, niveles de liderazgo y conducción que el sistema está requiriendo. Nadie es profeta, pero no deberían existir problemas en temas de coordinación.
Deterioro
- Usted mantuvo reuniones con diferentes sectores de la comunidad, ¿puede hacer un diagnóstico del problema de la inseguridad en Mar del Plata?
- Tenemos problemas que son comunes respecto del país, que los estamos siguiendo. Mar del Plata no tiene una situación peor que otros lugares del país. Y si lo confrontamos con otros lugares de América Latina hasta diría que acá se vive muy bien.
- Pero la sensación en la calle no es esa.
- No es sólo sensación, en el sentido de que la gente está muy escéptica. Lo que tenemos es la comprobación del deterioro. Uno toma la situación hace 10 años y va viendo cómo se viene deteriorando, si el nivel de los negocios ilícitos está aumentando, si aparecen formas de violencia que antes eran inexplicables o imposibles de ver, si la gente tiene niveles de intranquilidad que antes no tenía. Entonces lo que tenemos que hacer es parar en firme ese deterioro y reconvertir esto. ¿Qué vamos a esperar, tener lo niveles de problemas de Centroamérica? Esto es lo que me parece sabio.
- ¿Cortar ahora?
- Cortar ahora que todavía estamos frente a fenómenos que, si trabajamos seriamente, podemos revertirlos.
- ¿Y a qué cree que se debe ese deterioro?
- Uno de los factores fundamentales tiene que ver con el hecho de cuando se produjeron las grandes crisis policiales, en el '97, '98, porque la policía había perdido el rumbo y el control de la calle y su profesionalismo. Ya no podía ni siquiera pactar con las bandas como antes. Esto, que nosotros llamamos la ruptura del doble pacto, genera una propuesta de cambiar y generar un nuevo modelo democrático de gobierno de la seguridad. La construcción de ese nuevo modelo de gobierno de la seguridad se demoró demasiado. Y en el caso de la provincia de Buenos Aires hace un zigzag que da un paso al costado, cinco para atrás, y eso generó desorden. Hoy, frente a un fenómeno que sigue avanzando, tenemos un sistema donde hay más recursos que hace 10 años pero completamente desorganizado, mal aprovechado, sin conducción estratégica ni liderazgo. A las departamentales se les dio la oportunidad de que se ordenen, al igual que a las fiscalías generales y al Ministerio de Seguridad, y no lo están logrando, no generan ese tipo de coordinación. Este paso del municipio es el que se estaba esperando.
Descentralizar
- ¿Esto es "a mitad de camino en la descentralización" que usted menciona en sus escritos?
- La descentralización siempre tiene algún problema de coordinación, de asignación de recursos. ¿Cuál es la ventaja? Que la medida en que se ancla en lo local adquiere conocimiento, proximidad, control. Quedarse a mitad de camino es quedarse sin las ventajas de la descentralización y con todos los problemas.
- Entonces ¿hay un vacío?
- Hay un vacío producto de un camino recorrido a medias, entonces la policía no responde a las realidades locales. Tampoco responde a las realidades provinciales, entonces se queda el sistema sin conducción y hace que aflore lo peor de las organizaciones, no lo mejor. Es un problema sistémico. Hay que darse cuenta que el paso que se está dando es completar un proceso que no se estaba dando a nivel provincial, si bien viene planteado. No se concreta, se pierde tiempo y el tiempo en materia de seguridad, al igual que en política económica, se paga caro.
Este paso del municipio se da de un modo casi necesario, obligado, para darle respuesta a los vecinos.
- Usted habla de debilidades materiales y humanas en el sistema de seguridad, ¿cómo se podrían subsanar?
- Si Mar del Plata quiere tener una policía propia, va a tener que encontrar el modo de financiarla. No hay magia y formará parte de las consultas que se están diseñando. Aparte de esto, tenemos un problema de mala asignación de los recursos sin control de los mismos. Los municipios cada vez aportan más a la policía sin ningún control, tendencia a que construyamos el peor de los negocios.
Cambios
- Dice que el modelo policial es de 50 años atrás, ¿por qué eso significa un problema?
- Nos afecta negativamente porque la sociedad, las expectativas sociales, eran muy diferentes. Los mismos municipios tienen otro dinamismo, todos sabemos que la mayor riqueza de la provincia de Buenos Aires es su diversidad de pueblos y ciudades. Se puede convertir eso en una gran oportunidad de base firme, controlable, con conocimiento local.
- Usted dice que, estadísticamente, no estamos tan mal en materia de inseguridad pero en muchas encuestas aparece como la mayor preocupación de la gente. ¿Cómo lo explica?
- Porque las estadísticas se leen de muchas maneras. Se puede sacar una foto, compararla con otra, y decir ellos están peor. Pero las estadísticas se leen en términos de procesos y tendencias. Uno ve procesos y tendencias y ve un deterioro de seguridad. Frente a esto hay una fuerte sensación, que no es sólo miedo al delito, es también preocupación. El ciudadano siente que las instancias estatales no están a la altura de la respuesta, no terminan de coordinarse, no terminan de responder con agilidad. Hay grandes niveles de improvisación.
- ¿Y qué función cumplimos los medios de comunicación en esta problemática?
- Creo que hay dos funciones: difundir los casos, y no vamos a tratar de parar la afición de la gente por el género policial, es así desde hace siglos. Lo otro es que, sobre todo en estos procesos, deben ser extremadamente transparentes. Por ahí no proveen bien los debates y explicaciones de por qué las cosas suceden, por lo que se genera una sensación de peste, como si se hubiese instalado un mal indeterminado que nadie sabe qué es. Ante la sensación de peste se reacciona mal, por ahí reclamaría que aumenten el nivel de análisis de los problemas generando debates de por qué ocurren estas cosas. La sociedad activa y participativa de Mar del Plata lo está reclamando.
Antecedentes
El doctor Alberto Binder es el vicepresidente del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip), además de miembro y asesor de numerosas entidades relacionadas con el Derecho Procesal Penal.
También es profesor de Derecho Procesal Penal de postgrado en la universidad de Buenos Aires y fue asesor técnico de los procesos de reforma judicial en Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Ecuador, Venezuela, Honduras, El Salvador, Guatemala, República Dominicana, entre otros países de América latina.
A mediados de los '90, fue el asesor elegido por el entonces gobernador Eduardo Duhalde para reestructurar la policía bonaerense, un proceso que él mismo reconoce que quedó a mitad de camino.


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