Estamos cambiando porque queremos adelantarnos y prepararnos para lo que viene

Estamos cambiando porque queremos adelantarnos y prepararnos para lo que viene

YPF puso en marcha un ambicioso proceso de transformación que persigue un cambio cultural dentro de la compañía para adaptarse a tendencias disruptivas que se visualizan en el horizonte, como la digitalización, que abre la puerta a nuevos negocios, y la competitividad de las renovables.

Diagnóstico, razones y objetivos, en la voz de sus líderes.   

La charla con Carlos Alfonsi, un ejecutivo histórico de YPF, arranca, de manera informal, por el superclásico que debía jugarse dos días antes en el Monumental para definir el campeón de la Copa Libertadores. El foco: el fallido dispositivo de seguridad para proteger al micro de Boca Juniors. «Cuando inauguramos el coque en la refinería de Ensenada (en julio de 2016), realizamos una planificación secuencial en la que más de 100 trabajadores involucrados sabían lo que tenían que hacer durante todo el proceso de arranque. No entiendo cómo acá no se hizo lo mismo en materia de seguridad», cuestiona. Mendocino, tranquilo por definición y conocedor de la botonera de esa organización viviente, casi autónoma, que es YPF, Alfonsi está hoy al frente del ambicioso proceso de transformación de la empresa. Lo acompaña Marcos Sabelli, líder ejecutivo del proceso y su mano derecha. La entrevista con Revista TRAMA ocurre en una de las oficinas del piso 32 de la torre en Puerto Madero, reservado para la primera plana de la compañía.

El proceso de transformación que está en marcha tiene varios rasgos distintivos. No es la respuesta a una crisis del negocio, como sucede en la mayoría de los casos de megaorganizaciones jaqueadas por cambios disruptivos que los obligan a redefinir su identidad para sobrevivir. No surge de una urgencia, pero sí está claro que la transformación de YPF mira a un futuro cada vez más presente. La constante innovación tecnológica, que habilita plataformas digitales que están modificando la forma de comunicarse con el cliente y dentro de la compañía, pero también decantarán en nuevos modelos de negocios; y la competitividad de las energías renovables, que prometen un largo plazo signado por la electrificación y la movilidad eléctrica, son, tal vez, los dos grandes drivers del proceso, que ya cuenta con 130 proyectos lanzados, de los cuales 60 son considerados críticos por la organización.

«Como compañía, estamos bien. Somos la empresa número uno en producción de petróleo y de gas, refinación y comercialización de combustibles. Estamos cambiando porque queremos adelantarnos y prepararnos para lo que viene, no por una crisis», aclara Alfonsi. Su elección al frente de la iniciativa es otro elemento novedoso. Muchas veces las grandes organizaciones como YPF son reticentes al cambio. Cuesta torcer la inercia de lo dado. La designación de Alfonsi como VP de Transformación y Operaciones legitima el proceso y garantiza que el mensaje llegue a destino. YPF no buscó a un desconocido para liderar una estrategia de transformación que, inicialmente, como era esperable, fue recibida con cierto desconcierto por sus casi 20.000 empleados. Alfonsi es, por lejos, el integrante del Comité Ejecutivo (conformado por cinco vicepresidentes y el CEO, Daniel González) con mayor historia en YPF. Es una cara conocida, no sólo en la torre en Puerto Madero, sino también en las bases regionales del interior del país. Se mantuvo en cargos jerárquicos durante las gestiones de Repsol, los Eskenazi, el período post-reestatización que encabezó Miguel Galuccio y ahora con la conducción de Miguel Ángel Gutiérrez.

El chairman de la compañía es el principal impulsor del proceso de transformación. El futuro global estará signado, según destaca desde hace tiempo, en la economía del conocimiento, la digitalización, la robótica, IT y el venture capital. YPF debe aprender a navegar en esas aguas. «Se trata de una de las iniciativas de cambio más transversales que he podido ver en YPF en los últimos años», define Alfonsi.

YPF creó un Comité integrado por 15 ejecutivos provenientes de diferentes áreas de la compañía, encargado de diseñar un plan configurado en nueve dimensiones estratégicas: a) convertirse en una compañía de energía, b) competitiva en un mercado abierto, c) con proyección regional, d) buscar nuevos modelos de negocios, e) centrada en el cliente, f) a partir de una organización ágil y moderna, g) atractiva para el talento, h) tecnológica e innovadora, y i) sustentable en el tiempo. Algunas dimensiones se imprimen sobre el presente y el corto plazo. Otras harán sentido con el paso de los años.

«Nos imaginamos una YPF ágil, moderna y atractiva, integrada a un mercado abierto, con una Argentina abierta al mundo. Y obviamente, con el foco puesto en el cliente, que en definitiva es la razón última y final de nuestras acciones. Queremos que YPF sea protagonista ahora y lo siga siendo en el futuro», refuerza Alfonsi, que durante la mayor parte de su carrera estuvo al frente del negocio de refinación y es uno de los ejecutivos que más conoce el pricing del mercado local de combustibles. (...)

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