Jan de Nul: Entre los cuadernos de Centeno y sospechas de coimas en Puerto Quequén

Jan de Nul: Entre los cuadernos de Centeno y sospechas de coimas en Puerto Quequén

Si algo le faltaba al presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén era quedar pegado a la causa de los cuadernos de Centeno. La empresa belga Jan de Nul, que es la encargada de realizar el dragado en el acceso portuario, conjuntamente con Emepa conforman Hidrovía S.A. que por estas horas está en el ojo de la Justicia.

El 20 de enero de 2010 el puntilloso chofer Oscar Centeno hizo una anotación que reza: “13.35. Ministerio, lo llevé al licenciado y a Nelson a Corrientes 316, donde nos esperaba un señor. Luego subió al edificio con el licenciado Baratta; luego bajaron con un bolso con dinero aproximadamente por el tamaño unos 800 mil dólares, subió al auto con el bolso el licenciado y los llevé al ministerio”.

El “señor” que los esperaba era Gabriel Romero, uno de los socios de la multinacional y el domicilio corresponde al de la firma Emepa. El flamante arrepentido admitió dos pagos a Roberto Barattapor un monto total de 600 mil dólares.

LA RELACIÓN DE HIDROVÍA S.A. CON PUERTO QUEQUÉN

Una vez anunciado el llamado a licitación para continuar las obras de profundización y la ampliación del dragado de mantenimiento de Puerto Quequén, comenzó a correr por los pasillos un rumor que se hizo cada vez más fuerte: Jan de Nul sería la ganadora de la licitación.

Antes de finalizar su contrato previo con Puerto Quequén en mayo de 2018, el grupo Jan de Nul había consensuado con la empresa dar continuidad al proceso de licitación de etapas múltiples para el dragado de mantenimiento y profundización y al momento de la apertura de sobres se presentaron tres empresas que cotizaron sus precios para la realización del dragado de profundización a 50 pies del canal exterior, canal interior, ante puerto e interior portuario y dragado de mantenimiento por un período de siete años.

Incluso antes del llamado a licitación, se supo que Jan de Nul ganaría nuevamente la licitación del dragado.

Los propios actores de Puerto Quequén, con la boca más grande que el cerebro, filtraron detalles de las negociaciones y así trascendió que habría habido más de 6 millones de verdes razones para que la multinacional se quede con el jugoso contrato.

A tal punto llegó la impunidad con que se manejaron que, en un asado, entre vino y vino, dieron detalles de la maniobra que involucró, según contaron, al presidente del CGPQ Arturo Rojas, a su mentor político, el director de patrullas rurales de la provincia, Fernando Antúnez, y al diputadoMartín Domínguez Yelpo.

Todos hablaron de una supuesta coima de 3 millones de dólares, los otros tres quedaron para los socios en las sombras.

“Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”, relata el saber popular y sin dudas es el lema en Puerto Quequén.

Quienes llevaron adelante el proceso de licitación y la redacción de contratos, fueron los mismos que impulsaron las negociaciones con la empresa y los que se quedaron con el vuelto de 3 millones de dólares a espaldas de los citados.

El ex concejal radical Alberto Esnaola fue uno de los primeros en delatar el punto en común entre los cuadernos de Centeno y Puerto Quequén a través de su cuenta de Facebook: “¿Me pregunto qué tienen en común el empresario que pagó 600 mil dólares por un decreto sobre la Hidrovía y la empresa belga que draga Puerto Quequén? Googlee y lo sabrá”.

La empresa belga Jan de Nul, tiene en su país varias causas por “intentar corromper a un funcionario” y embolsará 78 millones de dólares por la obra de profundización del canal de acceso exterior e interior y del interior del vaso portuario, que fue definida por Arturo Rojas como “la obra más importante de la historia de Puerto Quequén”. 

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