Diez representantes provinciales abandonaron el acto, ofendidos por el Pacto de Güemes, que definieron despectivamente como "manifiesto político" y criticaron un "uso político, mezquino y vanidoso" del prócer.
Diez representantes provinciales abandonaron el acto, ofendidos por el Pacto de Güemes, que definieron despectivamente como "manifiesto político" y criticaron un "uso político, mezquino y vanidoso" del prócer.