Las secuelas de atraso y corrupción que las dilatadas permanencias en el poder de gobernadores e intendentes traen aparejadas están a la vista: unos y otros acaban convertidos en verdaderos señores feudales.
Las secuelas de atraso y corrupción que las dilatadas permanencias en el poder de gobernadores e intendentes traen aparejadas están a la vista: unos y otros acaban convertidos en verdaderos señores feudales.