El reordenamiento del partido separaría las responsabilidades partidarias de la articulación entre territorio y gestión. En paralelo a los presidentes de seccional, se empoderaría a gestores. ¿Realidad o ultimátum?
El reordenamiento del partido separaría las responsabilidades partidarias de la articulación entre territorio y gestión. En paralelo a los presidentes de seccional, se empoderaría a gestores. ¿Realidad o ultimátum?