“Ese Zorreguieta fue absolutamente sabedor de todo lo que pasaba”

La asunción de Máxima como reina de Holanda reavivó los cuestionamientos por el rol que su padre cumplió durante la dictadura. Como dirigente sindical en el INTA, Agustín “Tino” Moglie sufrió la represión. Fue fusilado, pero le escapó a la muerte. En los últimos años, algunos medios holandeses incluyeron el testimonio del veterano luchador en notas que trataron el tema.
Las pompas que acompañaron la asunción de Máxima como reina de Holanda no alcanzaron para olvidar los cuestionamientos que pesan sobre su padre debido al rol que cumplió durante la última dictadura cívico-militar, en su carácter de alto funcionario del área de Agricultura.

Una vez que se hizo pública la relación con el príncipe Guillermo, algunos medios holandeses se interesaron en conocer detalles del papel que ejerció Jorge Zorreguieta en el golpe de Estado iniciado en 1976. Esos antecedentes hicieron que el Parlamento holandés le prohibiera al ex secretario de Agricultura de la dictadura asistir a la coronación de su hija.

En marzo del 2000, el diario Limburgs Dagblad publicó un artículo referido al tema. Entre los testimonios recogidos figura el de Agustín Moglie, vecino de Luján desde hace varias décadas, vinculado a diferentes luchas sociales. "Tino" fue una de las víctimas que sufrió en carne propia la intervención que militares y civiles realizaron en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de la ciudad de Castelar, organismo dependiente del área de Agricultura de Nación, donde Zorreguieta cumplía un rol preponderante, primero como subsecretario y luego como secretario del sector.

Para el momento del golpe de Estado, Moglie acumulaba varias décadas de militancia sindical en las filas de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), con un grado de referencia grande entre sus compañeros de trabajo. Además, años atrás había sido uno de los tantos anónimos que protagonizaron la resistencia peronista iniciada con el derrocamiento del gobierno constitucional en 1955.

"La extrema derecha del INTA no aceptó ni va a aceptar nunca que haya un espacio popular donde el INTA le sirva realmente al país, es decir, al pequeño productor y que el trabajador tenga un desarrollo que le corresponda a su dignidad de vida. Lo que no nos perdonan nunca fue haberles discutido el poder a ellos y con el golpe militar nos hicieron pagar", contó Moglie a la periodista Sheila Eva Oves.

Sólo seis días después del golpe, en la tarde del 29 de marzo de 1976, los militares rodearon el INTA. El asalto incluyó tanques de guerra y soldados armados con fusiles. En el repaso que sobre el hecho efectuó al diario holandés, Moglie expuso que "nos ataron las manos atrás de la espalda, nos vendaron los ojos y nos tuvieron un montón de horas en el comedor, con amenazas de muerte permanentes en los oídos, nos decían que nos iban a matar".

"Después a mí, junto con otros compañeros, nos sacaron del INTA con los ojos vendados a las 12 de la noche. Llovía. En un camino cualquiera, el camión paró y nos ayudaron a saltar de ahí. Cargaron las armas y nos dieron orden de caminar. Yo me acuerdo que había compañeros que se tiraban al suelo y gritaban. Yo los mandé a la puta que los parió, y me empujaron con el fusil. En un momento, pierdo la estabilidad y me voy de boca al piso, rompiéndome la nariz. Los milicos se reían a carcagadas", amplió Moglie.

Luego de permanecer un tiempo detenido, donde padeció la aberración de la tortura, el dirigente sindical recuperó la libertad. Sin embargo, el 11 de mayo sufrió el asalto de su domicilio, donde se encontraba con su mujer y las cuatro hijas: "Rompieron a culatazo limpio la foto de Perón y Evita. Después me sacaron atado con trapos y me metieron en el baúl de un auto. Durante el viaje, yo me había liberado de las ataduras y cuando abrieron el baúl, le pegué una trompada a uno que empezó a llorar porque no tenía agallas para enfrentarme, y los otros le gritaban: "¡Matalo, matalo!". Y ahí fue cuando me dispararon por la espalda. Me quedé quieto, tirado en el piso. Y se fueron porque creyeron que estaba muerto".

En aquella entrevista al medio holandés, Moglie consideró que "ese Zorreguieta fue absolutamente sabedor de todo lo que pasaba en el INTA; no queda ningún tipo de dudas porque la jerarquía era tan obediente que no hacía nada si de arriba no venía la orden". En ese sentido, explicó que la persecución en el organismo se basó "en una lista de los que a ellos les parecían más peligrosos y nos fueron matando a todos". En ese marco, "Zorreguieta participaba desde la estructura dando órdenes a quienes correspondiera, en ese caso, al presidente del INTA. Al estar en la Secretaría de Agricultura, tenía toda la responsabilidad del mundo, lo dice la historia que está escrita".

En declaraciones realizadas el sábado pasado al programa El Tábano (FM Asteroides 93.9), Moglie ratificó las expresiones vertidas a la prensa holandesa. En cuanto al fusilamiento que sufrió como parte de su segunda detención, explicó que "como me dejaron tirado en el medio de la calle, pude ubicar una casa conocida y me llevaron al Hospital de Haedo, donde me operaron". Por esa suerte del destino, el médico que lo atendió lo conocía por su trabajo en el INTA y no dudó en dar aviso a la familia de Moglie para que lo sacaran del centro de salud y evitar que le dieran muerte.

"Al barrio ya no pude volver. Anduve ocho años con la muerte en el bolsillo, caminando por el interior del país, trabajando de albañil, de alambrador, de carnicero. Así fui intercalando situaciones, viviendo por milagro de dios, de compañeros notables en su solidaridad y por la valentía de mi mujer", expresó.

Con el regreso de la democracia, se instaló en Luján. La voluntad asesina de los militares no pudo evitar que una vez pasado el período más negro de la historia argentina, Moglie volviera a recuperar el sindicato en el INTA de Castelar.

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