Sonrisas congeladas, declaraciones de compromiso y promesas de revancha.
Esos dos blancos son el fiscal de Estado, Blas Meza Evans, por un lado; y el ministro Coordinador de Gabinete, Carlos Eliceche, por el otro.
¿De qué se los acusa? De armar una cadena de operaciones para acorralar a Yauhar hasta forzarle la aceptación de una candidatura que él no quiere, los intendentes sin distinción de color tampoco y ni que hablar de la larga lista de “enganchados” a la generosa cartera del Ministerio de Agricultura, a los que les corre un sudor frío cada vez que piensan en la diferencia entre las actuales disponibilidades en comparación con el presupuesto del que dispone un diputado nacional.
Un paso más atrás de Meza Evans y Eliceche, el que aparece también señalado por el Nuevo Espacio Peronista que conduce Yauhar, es el Vicegobernador, Gustavo Mac Karthy, otro al que se le piensa hacer oír, cuando cuadre, como truena el escarmiento.
Yauhar, a sus frases de compromiso, les agrega un latigazo. “Hay que ver qué es lo que resuelve la Presidente”, señala una y otra vez. Si la Presidente lo zafa, cuentan en sus alrededores, el ministro pondrá un candidato de su confianza y se hará cargo personalmente de la conducción de la campaña.
“Si gana, al otro día de la elección anuncia su candidatura a la Gobernación en el 2015”, indican los que creen ver clara su estrategia, que como no se ha hecho pública admite variadas interpretaciones.
En el yauharismo creen a pies juntillas que, mucho antes de que a su jefe lo saquen de la cancha de la política, se habrán ido, por lo menos, estos dos adversarios de los que antes fue tan amigo, es decir el fiscal de Estado y el ministro Coordinador.



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