"Quien quiera gobernar Córdoba debe preocuparse por el déficit previsional"

Advierte que, sin cambios, la Caja de Jubilaciones será un problema grave para el próximo gobernador / Pide "grandeza" y seriedad a la oposición.
El lunes pasado, ante la Legislatura, Juan Schiaretti convocó a las fuerzas políticas y a los trabajadores a consensuar una reforma previsional que morigere el déficit que ocasionan las jubilaciones provinciales –en 2009 fue de 1.160 millones de pesos– y que el gobernador consideró "el talón de Aquiles" de las finanzas provinciales. El titular de la Caja, Osvaldo Giordano, fue más allá: consideró que si la política incluye "algo de grandeza" la oposición y los gremios estatales deberían sentarse a discutir hasta llegar a un acuerdo sobre el futuro del sistema jubilatorio.

–¿Por qué ahora una convocatoria para debatir el sistema previsional?

–Es el momento propicio por muchos factores. El primero es que hay un acuerdo con la Nación para el financiamiento de la mayor parte del déficit por dos años, es decir que no hay apuro ni se trata de una reforma de emergencia, como la que este Gobierno tuvo que hacer en 2008. No estamos viendo con qué pagamos el mes que viene, sino tratando de darle sustentabilidad a este sistema a futuro. Hoy, además, pasa algo fundamental: falta mucho para las elecciones, con lo que un acuerdo político podría ser más factible.

–No veo a la oposición a valando un ajuste previsional...

–El único cordobés que no puede candidatearse a gobernador en 2011 es Schiaretti. Al que quiera ganar la elección, tal vez le convenga hacerse el distraído con la situación de la Caja, o hacer demagogia culpando a los anteriores. Pero lo que le puedo asegurar es que si quiere ser un buen gobernador debe preocuparse por resolver esto ahora.

Es la oportunidad y va a ser clave para que se pueda desarrollar un buen gobierno. De lo contrario, cuando se termine el actual convenio con la Anses habrá que volver a sentarse con la Nación y tengo mis serias dudas de que se puedan obtener más recursos que en la actualidad; creo que hemos llegado al techo. La emergencia se terminará y será otro Gobierno en crisis por el déficit de la Caja, tal como a nosotros nos pasó en 2008.

Hace falta un poco de grandeza, por una vez no pensar sólo en cómo juntar votos sino en qué se va a hacer después, y pensar una gestión resolviendo las cuestiones de fondo de la Provincia.

–La respuesta inmediata de la oposición y de varios gremialistas fue un pedido de autocrítica al Gobierno...

–Yo creo que revisar el pasado es importante. Pero no nos podemos quedar en eso. Además, cada uno mira con el cristal de su conveniencia política. Podríamos revisar el impacto de las jubilaciones anticipadas, pero también las consecuencias de una ley aprobada hace 20 años, que establece beneficios que no son consistentes con las fuentes de financiamiento que prevé.

–Lo que la oposición señala es el impacto que tuvo la jubilación anticipada de miles de empleados públicos durante la gestión De la Sota.

–Hay razones a favor y en contra de la pasividad anticipada. Pero lo cierto es que hoy eso no explica el déficit de la Caja. Esa medida se tomó en simultáneo con el corrimiento de la edad jubilatoria, que se incrementó en siete años para los hombres y cinco años para las mujeres. No se les podía decir a esos empleados que estaban por jubilarse que debían trabajar varios años más, y lo que se hizo fue compensar a quienes de otro modo se hubieran sentido perjudicados. Por eso se tomó la decisión de jubilarlos antes.

–Pero eso generó una mayor erogación previsional.

–En todo caso, esas jubilaciones anticipadas tuvieron un efecto adverso a nivel previsional durante seis años. Hoy todas esas personas ya estarían jubiladas de todos modos. En 2008 terminó adverso el efecto de esa medida que benefició a quienes debían jubilarse entre 2003 y 2008.

Por eso los cambios del 2002 y las jubilaciones anticipadas no explican la crisis actual, todo lo contrario. Fue la ampliación de la edad jubilatoria adoptada en ese momento la que hace que hoy el problema no sea más grave. Además, en ningún caso se jubiló a gente ajena al sistema: eran aportantes que se iban a jubilar en el transcurso de seis años. Las jubilaciones anticipadas podían explicar el problema en 2004 ó 2005, pero no pueden explicar el déficit actual.

Realmente, si el único problema de nuestro sistema previsional fuera éste, sería sencillo solucionarlo. De hecho, ya lo resolvió el paso del tiempo.

–¿La idea de la convocatoria es que se discuta una propuesta de reforma previsional elaborada por la Caja?

–Nuestro rol es aportar los elementos para una discusión sobre bases objetivas. Pero no hay ningún proyecto escrito y la idea es que la agenda incluya todos los temas. La Caja transparentó toda su información, los balances se publican y se someten a auditorías externas. Quien quiera estudiar, opinar y proponer sobre el sistema previsional tiene todos los elementos y además tiene la oportunidad. Después, el ámbito lógico y natural de decisión será la Legislatura, que deberá lograr el consenso para instrumentar cambios legales.

–¿Uno de los planteos oficiales tendrá que ver con el fallo del Tribunal Superior que estableció que lo que se garantiza es el 82 por ciento del haber líquido de los activos?

–La Justicia estableció qué es lo que la Constitución permite y qué no. Trazó una raya y dijo hasta acá se puede afectar un haber y más de acá no. Es muy importante ese fallo, porque de nada sirve un debate profundo y una posterior reforma legal si finalmente una andanada de medidas cautelares impide que se aplique.

El fallo Bossio es muy positivo porque establece qué es lo que tolera el sistema judicial atendiendo a la Constitución. Cualquier ajuste debe manejarse dentro de ese margen.

–Parece cantado que van a proponer ese criterio para el cálculo de las jubilaciones...

–No necesariamente. Lo que entendemos es que el Tribunal Superior estableció que el límite para cualquier recorte es el 18 por ciento del líquido y eso aporta un marco de seguridad jurídica.

–Los gremios reclaman explicaciones sobre el destino del Fondo Complementario

–Me parece que ese tema es más para psicólogos que para contadores, porque la situación está clara y el destino de los fondos es fácilmente demostrable y fue auditado por la UNC.

El fondo tenía un activo de unos 800 millones de pesos, que fueron absorbidos por la Caja para afrontar el pago de jubilaciones en los largos períodos en que la Nación acumuló una deuda de 1.200 millones de pesos con la Provincia. Si mañana la Nación manda los 1.200 millones de pesos, se restituyen los 800 millones del Fondo Complementario.

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