Preocupación por los niveles de malnutrición infantil en Mar del Plata

Preocupación por los niveles de malnutrición infantil en Mar del Plata

De un total de 968 niños y adolescentes que asisten a comedores de barrios de la ciudad, el 47,73% presenta alguna variante de sobrepeso, obesidad o bajo peso.

El Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) expresó su gran preocupación por la malnutrición registrada en la muestra de 1.090 niños y adolescentes de entre 0 y 19 años que asisten a los merenderos, comedores y espacios comunitarios que la organización Barrios de Pie tiene en Mar del Plata y Batán.

Según detalla el informe en el que se anunciaron los resultados del Indicador Barrial de Situación Nutricional (Ibsn), los datos más preocupantes se concentran en la franja etaria de 2 a 19 años, en el que un total de 968 casos el 47,73% presentó alguna variable de malnutrición.

“Estas cifras nos afirman la tendencia de que la malnutrición infantil se ha consolidado en cifras cercanas al 50% en los últimos años, con énfasis en el sobrepeso y la obesidad, lo cual pone en evidencia la existencia de problemas crónicos y estructurales en una buena parte de la población para acceder a alimentos nutritivos en cantidad y calidad necesarios”, señalaron en el informe el abogado Rodrigo Blanco y la doctora Amalia Musso, coordinadores del trabajo a nivel local.

Al igual que en los informes anteriores, los datos actuales muestran una preeminencia de los indicadores por exceso, con un 24,07% de los niños con sobrepeso y otro 22,52% con signos de obesidad. En bajo peso los números disminuyen y alcanzan un 1,14%.

Los datos recobran fuerza al compararlos con los resultados del informe que el Ispeci hizo en 30 distritos del conurbano bonaerense. Según destacó Blanco, “en General Pueyrredon estamos por encima, ya que cuando acá hablamos de más del 47% de niños y adolescentes con esas variables, en el conurbano alcanza el 43%”.

Para los profesionales, los resultados también “interpelan sobre la repercusión de hábitos sedentarios y escasa actividad física, debiendo relevar cuál es la real oferta recreativa y deportiva en los barrios, siendo el sedentarismo uno de los factores de riesgo de mayor importancia que deben ser modificados con urgencia”.

Por otra parte, en lo que respecta a la situación nutricional de los lactantes, calificaron de “preocupante” la existencia de 31 niños de entre 0 a 2 años con alguna de las variantes analizadas. Del relevamiento se detectó una “alta prevalencia de sobrepeso en un 7,38% (9 niños) y de obesidad en un 13,93% (17 niños)”, mientras que sobre el déficit de bajo peso los resultados son: 4,10% (5 niños).

En esta oportunidad, las causas señaladas por los investigadores están relacionadas a factores modificables durante el embarazo (bajo o alto peso del niño al nacer, ganancia de peso excesiva de la madre, diabetes durante el embarazo), complementación de la lactancia materna con otras leches de manera temprana o causas prevenibles durante los primeros meses de vida (consumo de alimentos con alto contenido calórico pero bajo valor nutricional, complementación inadecuada de la lactancia materna).

Sin embargo, en lo que respecta a los resto de los casos relevados, la principal razón señalada es la malnutrición crónica. “Es decir -aclara el informe- niños que durante largos períodos de su vida no han recibido los nutrientes necesarios para tener un desarrollo acorde”.

La detección

Así las cosas, Blanco y Musso pusieron el foco en la “ineficacia del sistema sanitaria para detectar y tratar” estas problemáticas, algo que, aseguran, “pone de manifiesto que no solo las estrategias de prevención y promoción están fallando, sino también el derecho de esta población a acceder a una atención oportuna”.

En este sentido, destacaron que de no modificarse esta situación “se abren las puertas a enfermedades tanto en lo inmediato como en la edad adulta”, algo que “limita su crecimiento y desarrollo integral tanto físico como psicosocial”.

“Es allí donde se ubica la intencionalidad de este indicador activo en el territorio y la construcción de información estadística para la detección precoz de la malnutrición, ya que se busca promover que las organizaciones sociales en conjunto con espacios de investigación, puedan asumir un rol activo en la producción de conocimiento a través de la sistematización de sus prácticas sociales, promoviendo el fortalecimiento de capacidades y habilidades en los multiplicadores de salud colectiva”, señalaron.

Ley de Emergencia Alimentaria

Al igual que los referentes del Movimiento de Barrios de Pie, el informe del Isepci destacó la necesidad de contar con la sanción de una ley de Emergencia Alimentaria que “promueva el fortalecimiento de políticas públicas para garantizar una alimentación digna, suficiente en calidad y cantidad”. Según señalaron, esa medida implicaría un aumento en los presupuestos de los comedores y en los programas alimentarios, “los cuales sostienen la principal nutrición diaria de nuestros niños”.

Además, los investigadores destacaron que el panorama descripto se ve perjudicado con “el proceso inflacionario, la caída del empleo, el cierre de comercios y parálisis de la industria pesquera”, entre otras realidades del contexto económico y social que impactan de manera directa en la capacidad de los grupos familiares de acceder a los alimentos.

“Todo lo dicho deja planteada la urgencia de que el Estado asuma un rol activo en la promoción de una alimentación saludable y del acceso a la salud integral, a través de iniciativas que interpelen los programas alimentarios existentes y que formulen políticas preventivas de detección precoz de malnutrición, como así también desarrollar la vigilancia del crecimiento para incidir en los factores modificables, no genéticos, que preserven la salud”, cerraron.

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