El 80% de los pistachos en góndola son sanjuaninos

El 80% de los pistachos en góndola son sanjuaninos
Las posibilidades de producir pistachos de calidad son escasas. Irán, California, San Juan y el sur de Mendoza cumplen con los requisitos técnicos.
No muy conocidos en la mesa de los argentinos, los pistachos tienen una importancia productiva para San Juan, por ser la zona que cuenta con las condiciones agrometereológicas que desarrollan el producto en su nivel óptimo. Uno de los primeros productores de pistachos en San Juan, allá por 1998, fue la familia Ighani, que copiando las condiciones de su Irán natal, optaron por este cultivo como una opción a la hora de diversificar la producción, aunque el padre de Maximiliano venía experimentando desde 1980 con el producto. Así comenzaron con un pequeño terreno y hoy son uno de los principales referentes del cultivo.

Atendiendo al planteo de algunos productores del este de la provincia y ante la posibilidad de reconvertir el cultivo del olivo al pistacho, Diario El Zonda consultó a Maximiliano Ighani, sobre las perspectivas que tiene el negocio. Si bien reconoció que los costos implantación rondan en los 24 mil pesos por hectárea en las que hay que reemplazar un cultivo por el otro reconoció que el precio internacional y las condiciones de San Juan son óptimas para este cultivo. El valor histórico del kilogramo de pistacho en el mercado internacional ronda los 7 dólares. La planta comienza a producir a los 5 años unos 500 kilogramos de pistacho seco, equivalente a 1200 kilogramos con cáscaras y sin pelar.

Así es que mirando el mapa planisferio identifica tres lugares en el mundo que tienen condiciones inmejorables para la producción de pistachos. En Kerman -Irán-, en Fresno -California- y en San Juan y sur de Mendoza -Argentina-, paradógicamente los tres puntos se encuentran en los 32 grados de latitud, dos de ellos en el Hemisferio Norte y el restante en Argentina, Hemisferio Sur. Las condiciones del clima impiden este tipo de producción en Sudáfrica, también a 32°, por demasiada humedad. Ighani explicó que en Australia se han iniciado algunos cultivos pero tienen problemas con que no cuentan con el calor suficiente. Esta situación le da una ventaja comparativa al país, pues sus pistachos ingresan en contraestación cuando los precios son mejores en el viejo Continente.

Ighani, recuerda su vida relacionada con este tipo de producción y dice: “Me crié bajo un pistacho”, sin dudas y a pesar de no ser un técnico en el tema, la vida le ha dado la formación suficiente como para ser uno de los referentes en este tipo de cultivo a la hora de su promoción. Aduce que en Argentina no hay especialistas o técnicos que hablen del tema. Cuando habla de la extensión cultivada de pistachos dice que existen unas 450 hectáreas de las cuales menos de la mitad están en producción, para el caso de San Juan. Además hay otras 50 hectáreas en manos de pequeños productores, “son plantas que vendimos nosotros”, explicó Ighani. También hay un plantío en Catamarca y otro en la Rioja que a pesar de tener 14 años de vida no producen porque les falta frío. Vale mencionar que este cultivo inicia su explotación en el quinto año. Si se toma la extensión cultivada, de acuerdo a Maximiliano Ighani, no alcanza a satisfacer el 80 por ciento de la demanda interna del producto. Una parte importante del cultivo se exporta porque las condiciones de precio son mejores y es una buena forma que tienen los productores para financiarse. En el caso de su empresa operaron con Italia y Venezuela.

El joven es concreto sobre el tema de la reconversión de olivos a pistachos. “Esta todo hecho, sólo resta cambiar el cultivo”, explica. Es que en el este de San Juan se encuentran unas 9.000 hectáreas que fueron cultivadas con olivos y que producto de las bajas temperaturas y las malas labores culturales se secaron o están en la etapa final de su vida las plantas. La reconversión no es descabellada si se entiende que existen casi 10.000 hectáreas con toda la infraestructura y sólo lo que resta es retirar un cultivo por el otro. Las posibilidades están dadas, el empresario cree que en San Juan se podrían cultivar, sin miedo a perder productos, unas 15.000 hectáreas contra unas 423 hectáreas cultivadas en la actualidad. Esto representa sólo el 2,83 por ciento de lo que se puede producir en la provincia.

Problemas coyunturales

Las posibilidades concretas de negocio son posibles y se observan al simple mirar. Pero las condiciones económicas actuales llevan a que nadie quiera especular en hacer algún tipo de inversión. Los números como se dijo implican una reconversión por de más de 24 mil pesos por hectárea por lo que se estima una gran suma al hablar de la reconversión. Los optimistas indican que se podría lograr unas 3.000 hectáreas.

Por último, explicó que “se han hecho algunas gestiones con el Gobierno, pero de venir dinero para la reconversión será lento y con pocas expectativas”.

La propuesta

La idea que se persigue en algunos productores e inversores es convertir a la provincia en un polo de producción del pistacho, para ello tienen que trabajar en el establecimiento de una red de producción importante que a su vez responda a las condiciones de calidad y de producción requeridos en los distintos contextos internacionales.

Así las cosas, una de las alternativas que se proponen es la formación constante, apuntado siempre a que el diferencial está dado por el componente climático que es el que permite la producción en 32 grados de latitud, sólo en tres puntos de la tierra.

El pistacho puede ser una buena alternativa económica que se trasluzca en una realidad importante. Vale mencionar que el darle valor agregado no es de alto valor, pues la mayoría del consumo está dado en el producto saldo como un snack.

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