El paso de Bergoglio por Corrientes para compartir asados y un dorado

El paso de Bergoglio por Corrientes para compartir asados y un dorado
La familia Lüdy conoció a Jorge Bergoglio cuando el hijo mayor ingresó al Colegio Máximo de San Miguel para ordenarse como sacerdote en la década del ‘80. Allí entablaron una incipiente amistad. Según contaron, el padre solía visitar Corrientes para compartir asados y tenía predilección por el dorado.

En 1986 el correntino José Héctor Lüdy se ordenó como sacerdote en el Colegio Máximo de San Miguel, en la provincia de Buenos Aires. El supervisor de la institución en ese entonces, era el actual Papa Francisco I.

“Para nosotros siempre fue el padre Jorge, un amigo. No podía creer cuando lo nombraron Papa”, contó a El Litoral con la emoción a flor de piel Dora Araujo Vásquez, mamá de José.

La mujer, de 80 años, recordó los tiempos en que su hijo fue ordenado como sacerdote jesuita y cuya máxima autoridad fue el ahora flamante Sumo Pontífice. “Dentro del Colegio Máximo de San Miguel tomábamos mate con Jorge en el primer piso de un edificio que se encontraba en el predio llamado El Mínimo”, relató.

En esos tiempos, quien fuera presidente de la Conferencia Episcopal de Argentina (CEA) aún no era máxima autoridad jesuítica. Luego fue promovido como obispo y cardenal.

“Es un hombre muy amable, conversador, y sobre todo muy humilde. Le gustaba mucho hablar de fútbol”, manifestó Dora. Comentó que el prelado gustaba de recorrer los barrios de San Miguel a pie para conocer la realidad de sus feligreses.

Dora recordó que Bergoglio visitó un par de veces la provincia. Siempre que viajaba se hospedaba en la comunidad de Jesús Nazareno y se hacía un tiempo para compartir con la familia un asado. También solía tomarse algunos gustos, según contó, como comer un dorado a la pizza. “Lo colocaban en la parrilla y luego le untaban queso, le ponía cebolla y otros condimentos”, recordó.

Madre de tres, abuela de seis chicos, Dora rememora con cariño esos tiempos. Su hijo hoy con 52 años dejó los hábitos y vive en Misiones con su familia. Sin embargo, el día en que se conoció la noticia de la designación del nuevo Sumo Pontífice, la casa fue un sonar constante de teléfonos para pasarse la novedad, según indicó.

“En el fondo de mi corazón sabía que era Jorge. Decían que iba a salir un brasileño, un estadounidense o un canadiense, pero yo en mi corazón pensaba que saldría Jorge. Hasta que lo dijeron y me emocioné tanto que me puse a llorar”, contó Dora a El Litoral.

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